Personas mayores de 30 años buscan reinsertarse o mejorar su situación laboral, priorizando estabilidad y seguridad social.


En las últimas jornadas de captación de talento en la capital de Itapúa y zonas aledañas, se ha vuelto evidente un cambio en el perfil del buscador de empleo.

 Ya no se trata solo de jóvenes en busca de su primera oportunidad; ahora, una gran cantidad de personas que superan los 30 años se vuelca a las ferias y oficinas de recursos humanos con el objetivo de reinsertarse o mejorar su situación actual.

Este fenómeno es palpable en las largas filas de postulantes, donde la madurez y la experiencia acumulada son el común denominador. A diferencia de otros sectores, este grupo no solo busca un ingreso, sino que prioriza la estabilidad y los beneficios de la seguridad social.

Según observan reclutadores locales, la necesidad de sostener hogares y el deseo de formalizar sus trayectorias profesionales están impulsando a hombres y mujeres de esta franja de edad a competir activamente en áreas de ventas, administración y logística.

La tendencia refleja una realidad social innegable en la región: el ciudadano de más de 30 años se encuentra en una etapa de alta productividad y compromiso, pero también enfrenta el desafío de adaptarse a las nuevas exigencias tecnológicas y dinámicas del mercado.

Ante este panorama, el sector empresarial encarnaceno empieza a valorar cada vez más la solidez que aporta un perfil con experiencia, viendo en este segmento una oportunidad para reducir la rotación de personal y fortalecer sus estructuras operativas.

Esta creciente demanda laboral por parte de adultos experimentados pone de relieve la importancia de seguir generando espacios de intermediación que no solo ofrezcan vacantes, sino que reconozcan el valor de la trayectoria en el desarrollo económico local.