Una historia de sacrificio y perseverancia: con su trabajo diario, logró sacar adelante a sus cinco hijos, hoy todos profesionales universitarios.
- 24/10/2026
- Por Edicion Prensa
Cada madrugada, cuando gran parte de la ciudad todavía duerme, Santo Florentín Ramírez ya está de pie. Desde las 3:00 prepara la chipa y el cocido que vende diariamente en el Instituto de Previsión Social (IPS) de Encarnación, donde lleva 31 años trabajando.
Su puesto de venta representa mucho más que una fuente de ingresos. Durante más de tres décadas, este oficio fue el sustento de su familia y el medio con el que logró criar y brindar un futuro a sus cinco hijos, quienes hoy cuentan con títulos universitarios.
La trayectoria de Santo está marcada por el esfuerzo y la constancia. Hasta hace apenas un año, recorría en bicicleta el trayecto desde el barrio San Pedro hasta el IPS para cumplir con su jornada laboral. Actualmente, realiza el recorrido en un automóvil particular, acompañado por un familiar.
Entre madrugadas, chipa caliente y cocido, construyó una historia que refleja el valor del trabajo honesto y el compromiso familiar.
Su ejemplo demuestra cómo la perseverancia cotidiana puede abrir oportunidades y transformar la vida de una familia, convirtiendo años de sacrificio en orgullo por los logros alcanzados por sus hijos.