El manejo adecuado del ambiente, la nutrición, la hidratación y la sanidad durante las primeras semanas de vida de las aves es determinante para reducir pérdidas y garantizar una producción sostenible y rentable.
- 26/01/2026
- Por Edicion Prensa
Iniciar un emprendimiento avícola requiere algo más que una inversión inicial; el éxito de la producción depende directamente del manejo riguroso durante las primeras semanas de vida del ave.
El primer factor crítico es la preparación del ambiente, durante los primeros siete días, el control de la temperatura es vital: los pollitos necesitan un calor constante de aproximadamente 32°C, el cual puede proveerse mediante focos comunes o criadoras, evitando siempre las corrientes de aire que son la principal causa de enfermedades respiratorias y mortandad temprana.
Otro pilar fundamental para garantizar el crecimiento óptimo es la nutrición y la hidratación desde el primer minuto. Es indispensable proveer agua fresca y limpia mezclada con electrolitos o vitaminas durante los primeros días para combatir el estrés del traslado, junto con un balanceado de iniciación que contenga los niveles de proteína necesarios para el desarrollo óseo y muscular.
Asimismo, el manejo del espacio debe ser progresivo; a medida que las aves crecen, se debe ampliar el área de pastoreo o el galpón para evitar el hacinamiento, factor que suele derivar en estrés y canibalismo.
Al combinar una higiene estricta con un plan de vacunación preventivo y una alimentación técnica, el productor no solo reduce las pérdidas, sino que asegura una conversión cárnica que garantiza la sostenibilidad económica del proyecto.