Desde demoras prolongadas para acceder a sala de cuidados críticos, fallas en equipos médicos y falta de medicamentos por trabas administrativas, hasta equipos médicos fuera de servicio por falta de mantenimiento forman parte de lista de irregularidades.


Ñandutí accedió a un documento interno del Instituto de Previsión Social (IPS), remitido por la Auditoría Interna a la Gerencia de Abastecimiento y Logística, que detalla presuntas irregularidades en la atención médica de Braulio Vázquez, quien falleció el 28 de enero en el Hospital Central. El informe expone una cadena de responsabilidades que sugiere apunta a que se podía hacer mucho más por salvar su vida y una evidente negligencia por parte del personal de blanco.

El reporte, firmado por auditores y por la directora de Auditoría Interna del ente previsional, Alicia Olazar, identifica a los responsables de cada área desde el ingreso del paciente al Hospital Ingavi, ocurrido el 26 de enero a las 11:39.

Según el documento, tras ser atendido por la Dra. Cynthia Estefanía Benítez Brítez en el Servicio de Urgencias del Hospital Ingavi a las 12:56, Braulio Vázquez fue trasladado a la sala de observación denominada “Código Rojo” para monitoreo intensivo.

Detalla además que la Dra. Agostina Ibáñez, médica encargada de Sala de Observación Código Rojo, evalúo al paciente y elaboró la historia clínica, pero no pudo realizar estudio electrocardiográfico debido a que el servicio carecía de equipos disponibles, ya que los tres electrocardiógrafos estaban en reparación. Por ende, solicitaron al servicio tercerizado de MEPROTEC, la realización del estudio en la sala de observación, sin embargo, no se tuvo una respuesta inmediata, según el documento.

“La falla de los equipos electrocardiógrafos hizo que se retrase 1 hora la realización del estudio de electrocardiograma, donde se confirmó finalmente que se trataba de un Infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST”, menciona.

Con relación a la demora, sostiene que la Dra. Ibáñez, posterior a la evaluación del electrocardiograma y los resultados de laboratorio de enzimas cardiacas, siendo las 14:18hs se comunicó a través del teléfono corporativo de la Sección Admisión del Hospital Central presentando el caso de Braulio Vázquez para su traslado a la UEMA del Hospital Central, para monitoreo por Unidad Coronaria e intervención por parte del Servicio de Hemodinamia.

Posteriormente, tras la realización de la trombólisis, ecocardiograma, electrocardiograma У laboratorio de control post trombólisis, la Dra. Agostina Ibáñez, reiteró el pedido de unidad en Sala de Críticos en la UEMA – HCIPS siendo las 20:11, a través del teléfono corporativo, donde respondieron a las 20:26hs que la unidad de sala 2B Crítico se encontraba disponible, concretándose la llegada del paciente a la UEMA a las 22:00.

“Se constata un intervalo superior a 6 (seis) horas entre la primera solicitud realizada para el traslado y el ingreso efectivo a la UEMA del Hospital Central”, señala el informe.

Tras diagnosticar el infarto, la Dra. Ibáñez activó el protocolo de Alteplase, siendo Actilyse el trombolítico disponible en farmacia del Hospital Ingavi. Este medicamento es de control estricto y su entrega requiere prescripción cargada en el sistema SIH, lo que exige que el paciente esté previamente registrado mediante admisión, trámite que debe ser realizado por familiares.

“El paciente Braulio Vázquez NO contaba con familiares al momento del evento, lo que impidió formalizar su ingreso administrativo para registrar la indicación del medicamento en el SIH, conforme al circuito habitual”, asegura el documento.

Considerá también que el trámite administrativo que se aplicó genera demoras riesgosas en la disponibilidad de medicamentos en situaciones como la de Braulio Vázquez, que acudió al Hospital INGAVI sin familiares acompañantes para gestionar su ingreso.

“La presente observación no cuestiona la decisión clínica adoptada, pero pone de manifiesto una debilidad procedimental, que en situaciones críticas como la del paciente Braulio Vázquez, podría incidir en la oportunidad de la atención”, señala.

Falta de respuestas de médicos de guardia

De acuerdo con los registros de comunicación vía WhatsApp, incluidos en la auditoría, a las 22:33hs, profesionales de la UEMA se comunicaron con la Dra. Nancy Silvera del Servicio de Hemodinamia presentando al paciente, sin obtener respuesta. Más tarde, a las 23:23, se comunicaron con el Dr. Juan Castellano, también del mismo servicio, quien tampoco respondió.

Resalta que la Dra. Nancy Silvera y el Dr. Juan Castellano, figuraban como médicos de guardia intervencionistas el lunes 26 de enero del 2026, según planilla oficial dispuesta por el jefe Dr. Juan Elías Rolón Paredes.

“Considerando que ambos profesionales se encontraban formalmente asignados como médicos de guardia en la fecha señalada, la ausencia de respuesta de un caso urgente constituye una debilidad de control en la organización del sistema de guardia, que expone a una potencial generación de riesgo para el paciente”, dice la conclusión del punto 6 de las observaciones.

Cateterismo y la eventual Angioplastia

El documento también señala que la falta de insumos esenciales reflejó una deficiencia institucional incompatible con la urgencia de una intervención coronaria.

“El Servicio de Hemodinamia no contaba con los insumos necesarios para la realización del cateterismo, ni para eventual angioplastia”, refiere.

A esto se suma que el contrato de mantenimiento de equipos no fue renovado a tiempo, pese a advertencias previas. Este informe se suma al que hizo la Superintendencia de Salud. «Lastimosamente no podemos apartarnos de la auditoria de la Superintendencia de Salud ya que ellos ya concluyeron y es contundente», señala parte del documento firmado por los responsables de la Auditoria Interna del IPS.

FUENTE: ÑANDUTI