El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue trasladado el jueves a una cárcel en Brasilia, donde cumplirá su condena por intento de golpe de Estado.
- 16/01/2026
- Por Edicion Prensa
El exmandatario ultraderechista fue condenado en septiembre pasado a 27 años de prisión tras ser declarado culpable de conspiración para aferrarse al poder de forma “autoritaria” tras su derrota ante el actual presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.
El traslado del exjefe de Estado (2019-2022), de 70 años y con problemas de salud, ocurre días después de que su defensa reiterara su pedido de prisión domiciliaria “humanitaria”.
Recluido desde finales de noviembre en una habitación de la sede de la Policía Federal en Brasilia, Bolsonaro fue llevado al centro penitenciario Papuda, en las afueras de la capital, según la decisión judicial, firmada por el magistrado de la corte suprema Alexandre de Moraes, a cargo del caso.
El tribunal indicó que Bolsonaro “ya está en la Papudinha”, un predio de la policía militar ubicado dentro del enorme complejo carcelario de Papuda.
Apuntó que allí tendrá más tiempo para recibir visitas, podrá tomar sol y hacer ejercicios en cualquier momento del día, y dispondrá de una cinta de correr y una bicicleta, siguiendo recomendaciones médicas.
Bolsonaro tendrá uso exclusivo de un espacio reservado normalmente para cuatro personas, con cocina, televisión, cama matrimonial y área externa privada, añadió la corte.
Aunque Moraes calificó las nuevas condiciones de reclusión de “aún más favorables” respecto a las anteriores, Carlos Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente, criticó un traslado a un “ambiente carcelario severo”.
En su cuenta de X, denunció una “tamaña maldad” del juez contra su padre.
La familia, los abogados y aliados de Bolsonaro emprendieron en las últimas semanas una campaña para cuestionar las condiciones de reclusión del exmandatario y reclaman que le sea autorizada la prisión domiciliaria por motivos de salud.
El líder de la extrema derecha brasileña, que sufre las secuelas de un ataque con arma blanca en 2018, estuvo por más de una semana en diciembre hospitalizado para una cirugía de hernia inguinal, y recibió atención médica tras golpearse la cabeza durante una caída en la prisión, que no le causó lesiones graves.
El juez Moraes respondió a las críticas “carentes de veracidad”, señalando que el expresidente ya se beneficiaba de “condiciones absolutamente excepcionales y privilegiadas” en la sede policial, incluyendo el servicio de entrega de comida negado al resto de presos en Brasil.
FUENTE: HOY