Uno de los factores que explica esta situación es el encarecimiento sostenido de productos básicos, especialmente alimentos.
- 19/03/2026
- Por Edicion Prensa
Ahorrar se volvió una tarea cada vez más difícil para los paraguayos. Un relevamiento reciente revela que más del 70% de la población no tiene capacidad de guardar dinero, reflejando el deterioro de las finanzas familiares en un contexto de precios que siguen presionando sobre el ingreso disponible.
El dato expone una contradicción cada vez más evidente en la economía local: mientras los indicadores macroeconómicos muestran estabilidad —con inflación controlada y expectativas relativamente positivas—, la realidad cotidiana de los hogares está marcada por una creciente dificultad para llegar a fin de mes. Apenas uno de cada cuatro paraguayos declara tener capacidad de ahorro, lo que evidencia un margen financiero cada vez más estrecho.
Uno de los factores que explica esta situación es el encarecimiento sostenido de productos básicos, especialmente alimentos. A pesar de que la inflación general se mantiene en niveles moderados, los aumentos se concentran en rubros sensibles como carnes, hortalizas y bebidas, que tienen un peso determinante en la canasta familiar.
A esto se suma la presión de los servicios. Gastos vinculados a educación, restaurantes y otros servicios han mostrado incrementos recientes, compensando incluso la baja en algunos alimentos o combustibles y manteniendo elevada la percepción del costo de vida.
El impacto ya se refleja en los hábitos de consumo. Las familias reducen compras de bienes durables y priorizan productos esenciales, adoptando una postura más defensiva frente a la incertidumbre. Esta tendencia también golpea al comercio, que registra menores niveles de ventas en varios segmentos.
En paralelo, aunque el Índice de Confianza del Consumidor se mantiene en zona positiva, la brecha entre expectativas y realidad económica es cada vez más evidente. Los hogares pueden proyectar una mejora a futuro, pero en el presente enfrentan restricciones concretas que limitan su capacidad de ahorro y consumo.
En este escenario, el desafío para la política económica no pasa solo por mantener la estabilidad de precios, sino por recomponer el poder adquisitivo y aliviar el costo de vida, especialmente en los rubros que más inciden en el presupuesto familiar.
FUENTE: EL NACIONAL