Desde los incendios en la antigua Zona Baja hasta consolidar una red de 26 cuarteles en Itapúa, la institución rinde homenaje a sus pioneros y su espíritu voluntario.
- 25/03/2026
- Por Edicion Prensa
A 46 años de su fundación, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Encarnación no solo celebra su crecimiento institucional, sino también el legado de quienes hicieron posible su existencia desde condiciones precarias. Entre ellos, destaca la figura de Mario Vandendorne, protagonista de una historia marcada por la vocación y el compromiso.
Los primeros años del cuerpo bomberil estuvieron lejos de contar con infraestructura adecuada. Durante casi ocho años, la institución operó sin una autobomba propia, utilizando un camión cisterna municipal destinado originalmente al transporte de agua.
En ese contexto, Vandendorne recuerda uno de sus primeros grandes servicios durante los incendios en la antigua Zona Baja, específicamente en el reconocido negocio Smith. En medio del siniestro, un chorro de agua proveniente de bomberos de Posadas lo impactó de lleno, lanzándolo hacia las llamas. La rápida reacción de sus compañeros evitó consecuencias mayores, en una escena que hoy resume los riesgos y la solidaridad de aquellos años iniciales.
El crecimiento del cuerpo bomberil tuvo como impulsores a referentes como César Jordán Riency, primer comandante, y Andrés Juan Vol, primer presidente. Las primeras reuniones se realizaban en la redacción de un medio de prensa, mientras que las prácticas se desarrollaban en el Aserradero Itapúa.
Vandendorne formó parte activa durante 11 años como combatiente y posteriormente integró el directorio por 17 años, consolidando su rol dentro de la institución.
Uno de los mayores aportes fue la promoción del modelo de bomberos voluntarios en todo el departamento. A través de la Asociación de Cuerpos de Bomberos, se impulsó la creación de nuevos cuarteles en distintos distritos, mediante capacitaciones y gestiones con autoridades locales.
El resultado de ese trabajo sostenido es una red de 26 cuarteles distribuidos en Itapúa, que hoy funcionan de manera coordinada y con reuniones periódicas para fortalecer la respuesta ante emergencias.
Más allá de la infraestructura y los avances logísticos, el aniversario encuentra al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Encarnación como una de las instituciones más sólidas del país, sustentada en el espíritu de servicio.
Para Vandendorne y quienes formaron parte de sus inicios, el verdadero logro no se mide en equipamientos, sino en la certeza de que siempre habrá un voluntario dispuesto a responder ante cualquier emergencia en la comunidad.