Las dos compañías de voluntarios refuerzan operativos ante el incremento de accidentes e incendios, agravados por las altas temperaturas.


La ciudad de Cambyretá experimenta un crecimiento demográfico constante que impacta directamente en la demanda de servicios de emergencia, obligando a las fuerzas operativas a un despliegue sin pausas para intentar cubrir todos los llamados.

Actualmente la localidad cuenta con dos compañías de bomberos voluntarios que trabajan de manera coordinada, siendo la central ubicada en el barrio San Miguel la que mantiene operatividad durante las veinticuatro horas, mientras que la segunda compañía establecida en Arroyo Ponã refuerza las tareas durante el turno nocturno.

A pesar de contar con ambulancias y autobombas totalmente operativas en su flota, la alta frecuencia de incidentes derivada de la expansión poblacional exige un esfuerzo máximo del personal, que no solo se apoya en los conocimientos de la academia, sino que mantiene un régimen de actualización y capacitación constante en diversas áreas de rescate.

Los servicios más recurrentes en la zona involucran accidentes de tránsito y rescates diversos, a los que se suma un incremento crítico de incendios debido a las altas temperaturas de la temporada. Los combatientes reportan intervenciones frecuentes en focos de pastizales y áreas forestales, además de incendios estructurales que requieren una respuesta inmediata.

 Ante este escenario, los voluntarios enfatizan la necesidad de concienciar a la ciudadanía sobre el peligro de quemar basura, ya que muchos siniestros inician de forma intencional y se tornan incontrolables rápidamente por el calor y el viento, generando situaciones de caos.

El cuerpo de bomberos reafirma su compromiso de estar siempre listo para cualquier eventualidad, manteniendo un trabajo a la par entre ambas compañías para proteger a la comunidad en expansión.