El epidemiólogo Guillermo Sequera sostuvo que uno de cada cinco presos en el Paraguay padece de tuberculosis, que si no recibe el tratamiento pertinente puede ser letal.


Ante el incremento de casos de reclusos con tuberculosis, el médico epidemiólogo Guillermo Sequera sostuvo que uno de cada cinco presos en el Paraguay padece esta enfermedad, que si no recibe el tratamiento pertinente puede ser letal.

“Prácticamente un 15% a 20% de las personas que entran a prisión, una de cada cinco tiene tuberculosis, ya sea estando privado de libertad o al salir. Dos o tres años después de salir de la prisión uno va desarrollando esa enfermedad si se contagió, eso pudimos ver con un estudio cohorte durante ocho años de seguimiento, pero con personas que estuvieron seis meses presas o tres meses presas tuvieron tuberculosis luego en su casa, en su trabajo, en la calle”, explicó a radio Monumental 1080 AM este martes.

Asimismo, el médico mencionó que el principal problema de la propagación de esta enfermedad es el hacinamiento en las prisiones y que Paraguay es el país con más presos sin condena en el mundo.

“El tema del hacinamiento en las prisiones es lo más crítico aquí y ese tema no es solamente gestión del Ministerio de Justicia, está muy metida la Corte. Somos uno de los países con más presos sin condena del mundo. Estamos entre los top cinco, creo que los jueces usan de manera muy ligera la prisión preventiva y el 60% a 70% de nuestros presos en las prisiones son por eso”. 

Seguidamente mencionó que este problema “ya se veía venir”, porque todos los estudios realizados apuntaban a esa situación crítica de la enfermedad en las penitenciarías del país.

“Es mucho más complejo este problema, nosotros lo veíamos venir, ya era muy importante cuando hicimos el estudio y todo apuntaba a que esto iba a seguir aumentando si no se tomaban las riendas de manera conjunta. Este es un problema que no es solamente de la Justicia, no es solamente del programa de tuberculosis, no es solamente del Ministerio de Salud, es mucho más complejo que diagnosticar y tratar los casos de tuberculosis”, enfatizó.

En otro punto, Sequera explicó que los estudios realizados a lo largo de los años se realizaron de manera genómica, a través del ADN de las personas con la enfermedad.

“Para entender un poco la carga, no es solamente la tuberculosis que ocurre adentro de la prisión. Otro estudio más complejo, donde de manera genómica, a través del ADN de los casos de tuberculosis de la prisión, que ocurren en la prisión, durante cinco o seis años fuimos recolectando el ADN de estas bacterias y también fuimos recolectando los casos de tuberculosis que ocurren en la comunidad, de gente que nunca pasaron a la prisión, ni de visita a nadie. Estas personas tenían tuberculosis y eran todas prácticamente la misma cepa; es decir, cuando hay muchos casos de tuberculosis en la prisión, eso se derrama en la comunidad y es un poco el motor de la epidemia de la tuberculosis en nuestro país”, remarcó.

Acotó que los casos que ocurren en las prisiones, según el Programa Nacional son alrededor del 30% de todos los casos que ocurren en el país, unos 4.500 a 5.000.

El epidemiólogo resaltó que con estos estudios genómicos se demostró que hay un 40% a 50% más otra vez que ocurre en la comunidad por culpa de ese derrame.

“Con los estudios genómicos mostramos que hay un 40 a 50% más otra vez que ocurre en la comunidad por culpa de ese derrame, de ese gran problema concentrado en las prisiones. Las prisiones no son lugares aislados, tienen mucha dinámica. Vos te podés ir a Tacumbú hoy y encontrar 2.000 personas, te vas dentro de seis meses, encontrás 2.000 personas, pero 1.000 nomás son las mismas, de tanta rotación que tiene y al pasar por ahí, uno lleva el vacilo; es decir, la bacteria de la tuberculosis y además de enfermarse, dispersa la bacteria por la comunidad”, finalizó.

Las autoridades sanitarias y penitenciarias se encuentran en alerta, mientras avanzan las intervenciones para evitar que el brote siga cobrando más víctimas.

FUENTE: UH