El Tribunal de Sentencia dictó penas de hasta 11 años tras las pruebas presentadas por la fiscal Vivian Coronel, confirmando daños psicológicos y físicos sistemáticos contra la adolescente.
- 21/03/2026
- Por Edicion Prensa
La agente fiscal Vivian Coronel, de la Unidad Especializada en la Lucha contra la Trata de Personas y Hechos Punibles contra Niños y Adolescentes en Alto Paraná, obtuvo las condenas de Olga Bogado Cubas, a 11 años de pena privativa de libertad, y de Rufina Salinas, a 10 años, respectivamente, tras ser halladas culpables de trata de personas en la modalidad de servidumbre y trabajo o servicio forzado, resultando víctima una adolescente de 16 años. Estas mujeres fungían como religiosas y captaron a la misma bajo engaño, con el pretexto de una supuesta formación.
La representante del Ministerio Público demostró la autoría de ambas mujeres mediante testimonios, documentos, pericias y evidencias materiales que fueron expuestos ante el Tribunal de Sentencia, el cual dictó las referidas condenas.
Según los antecedentes del caso, las acusadas captaron a la adolescente bajo engaño, con el pretexto de una supuesta formación religiosa. Una de las mujeres retiró a la menor de su hogar, ubicado en el kilómetro 13 Acaray de Minga Guazú, y la trasladó inicialmente a un establecimiento situado en el kilómetro 14 del mismo distrito. Allí, la víctima fue sometida a trabajos de servidumbre y maltratos, además de ser obligada a vender pan y pedir limosnas, antes de ser llevada a su destino final en Luque, bajo la custodia de la otra acusada.
En ese lugar, la menor sufrió un régimen de servidumbre, trabajos forzados y castigos físicos denigrantes. Los informes relatan agresiones sistemáticas y la obligación de realizar tareas domésticas extenuantes hasta altas horas de la madrugada. Las sindicadas mantuvieron a la víctima incomunicada y le prohibieron regresar con su familia, recurriendo a amenazas constantes para asegurar su control.
El Ministerio Público detectó que las acusadas incluso coaccionaron a la víctima para mentir a sus familiares sobre su situación personal y justificar su permanencia con las supuestas religiosas. Los informes médicos y psicológicos confirmaron el daño sistemático infligido durante el tiempo que permaneció con las encausadas. Tras la denuncia, la Unidad Especializada activó los protocolos de protección integral para resguardar a la adolescente.
La representación pública logró la detención de las involucradas, quienes enfrentaron el juzgamiento en el que se determinó su responsabilidad y las sanciones correspondientes conforme a la ley.
El Tribunal de Sentencia estuvo integrado por la magistrada Luz Martínez y los jueces Dina Marchuk y Federico Rojas.