Durante su intervención ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente de la República, Santiago Peña, presentó la postura oficial del país sobre el escenario global y la economía nacional.


En su alocución, el mandatario afirmó que Paraguay atraviesa «uno de los mejores momentos económicos de su historia» y sostuvo que la nación «está lista para tomar su lugar en el mundo».

Peña resaltó la estabilidad macroeconómica del país, la reciente obtención del segundo grado de inversión, la reducción de la desocupación al 3,6 % y el descenso de la pobreza en las últimas dos décadas. Asimismo, destacó la matriz eléctrica renovable del país y su potencial de producción sustentable, proyectando que, con el apoyo de las nuevas tecnologías, Paraguay podría incrementar significativamente su capacidad de provisión de alimentos a escala global.

En relación con el avance tecnológico, el jefe de Estado dedicó un tramo de su discurso a la inteligencia artificial, a la que calificó como «la gran transformación de nuestro tiempo». Frente a los riesgos y transformaciones que esta herramienta genera en la economía y la sociedad, Peña rechazó que el miedo guíe las decisiones políticas y subrayó un principio ético central: «la inteligencia artificial debe servir a la dignidad humana y no reemplazarla». Al citar postulados sobre valores democráticos, defendió que el desarrollo de estos sistemas debe orientarse a preservar la libertad, la democracia y la igualdad ante la ley. A su vez, vinculó el respeto a la persona humana con la postura ideológica de su administración, reivindicando «la vida humana desde la concepción» y reconociendo a «la familia como núcleo fundamental de la sociedad».

En el plano multilateral y diplomático, Peña reclamó una renovación en la gobernanza de la ONU para adaptar el organismo a las exigencias contemporáneas, señalando que «un Consejo de Seguridad de unos pocos» no refleja el lema de una organización para todos. El mandatario propuso formalmente que la próxima Secretaría General de las Naciones Unidas sea liderada por un representante de América Latina y el Caribe, advirtiendo que, sin cambios estructurales, la institución corre el riesgo de quedar reducida a «lindos discursos y pocos hechos». En cuanto a la política exterior y las relaciones bilaterales, el presidente abordó la apertura de canales de diálogo con Venezuela afirmando: «No fui a Venezuela a validar un régimen. No fui a validar absolutamente nada». Explicó que su meta es acompañar una «transición con instituciones, con seguridad, con economía y con un pueblo otra vez integrado a la comunidad internacional».

En materia de geopolítica global y seguridad internacional, el mandatario paraguayo ratificó de forma explícita el alineamiento de su gobierno al declarar: «El Paraguay está, y lo digo alto y claro, con Taiwán». Peña advirtió sobre las repercusiones económicas globales de una escalada de tensión en el estrecho de Taiwán, comparando la importancia estratégica de los microchips con la del petróleo en el siglo pasado y afirmando que en esa zona «está en juego el futuro mismo de la humanidad». Asimismo, hizo un llamado al «cese inmediato de los ataques» geopolíticos que afectan a las rutas marítimas globales, solicitando que el estrecho de Ormuz y el canal de Bab el-Mandeb permanezcan abiertos a la libre navegación para prevenir distorsiones en los precios de la energía y los alimentos que perjudiquen a las poblaciones más vulnerables.

FUENTE: MEGACADENA