La investigación preliminar indica que el hecho fue planificado y estaría vinculado a la falta de contención institucional y apoyo adecuado para la atención de personas con necesidades especiales.


Jarrod Clune, de 50 años, y Maiwenna Goasdoue, de 49, fueron hallados muertos junto a sus hijos Leon (16) y Otis (14) y sus tres mascotas, en un presunto homicidio-suicidio pactado. Las autoridades informaron que no hubo violencia física ni armas en la escena.

En la puerta de la vivienda, la familia dejó un mensaje dirigido a quienes llegaran al lugar: "No entren, llamen a la policía". Dentro de la casa, los investigadores encontraron una carta donde la pareja explicaba la planificación del acto y detallaba instrucciones sobre la gestión de sus finanzas tras su fallecimiento.

Expertos señalan que este hecho refleja la presión extrema que pueden experimentar familias con hijos con necesidades especiales, quienes presentaban Trastorno del Espectro Autista (TEA), en contextos donde sienten que los sistemas de apoyo no responden a sus necesidades. La pareja habría luchado durante años por obtener asistencia adecuada para sus hijos con esta condición y enfrentaba un aislamiento significativo.

Organizaciones de apoyo a familias con hijos con discapacidad han condenado el incidente y solicitado una revisión de las políticas de asistencia y salud mental, para evitar que situaciones de abandono y desesperanza terminen en tragedias similares.

Este suceso subraya la necesidad de un mayor acompañamiento social, psicológico y económico para familias vulnerables y el impacto devastador que puede tener la falta de apoyo institucional en la vida de personas con necesidades especiales y sus cuidadores.

FUENTE: EL NACIONAL