En el corazón deportivo de Encarnación comienza a escribirse una historia que emociona y promete.
- 28/03/2026
- Por Edicion Prensa
Se trata de Sabrina Benítez, una niña de apenas 8 años que, con una pasión desbordante y un talento precoz, ya da pasos firmes en el competitivo mundo del handball nacional.
Hija de entrenadores, Sabrina prácticamente nació con una pelota en las manos. Desde los 2 años comenzó a entrenar, mostrando desde muy temprano una conexión especial con este deporte que hoy la tiene como una de las jóvenes promesas más destacadas de su generación.
A su corta edad, su recorrido ya impresiona: formó parte de más de cuatro clubes y distintas federaciones, acumulando experiencia y dejando huella en cada paso.
Su talento no pasó desapercibido. Grandes instituciones como el Club Olimpia y el Club Cerro Porteño posaron sus ojos en ella, reconociendo su enorme potencial.
Sin embargo, Sabrina decidió seguir su propio camino y hoy defiende los colores del Club Santa Elena en la capital, donde compite en el exigente campeonato metropolitano, una de las vitrinas más importantes del handball paraguayo.
Más allá de los logros, lo que conmueve es su sueño: vestir algún día la camiseta de la selección paraguaya y representar al país en lo más alto.
Su historia no solo habla de talento, sino también de disciplina, esfuerzo y amor por el deporte.
Sabrina Benítez no es solo una promesa: es una realidad que inspira y llena de orgullo a todo un país que ya empieza a seguir sus pasos con admiración.