El equipo de Sebastián Remesowski cuestionó el estado financiero y administrativo dejado por la gestión anterior. Además de las millonarias obligaciones acumuladas, la institución debe afrontar compromisos por unos G. 6.000 millones en los próximos días.


Un panorama financiero y administrativo preocupante es el que asegura haber encontrado la nueva administración de la Municipalidad de Encarnación, tras el proceso de corte administrativo y el inicio de la gestión del intendente Sebastián Remesowski.

Este martes por la tarde, durante una conferencia de prensa encabezada por el director de Gabinete municipal, Dr. Cornelio Martínez, integrantes del equipo administrativo y jurídico expusieron una serie de situaciones que calificaron de llamativas e irregulares, relacionadas con las cuentas, los compromisos financieros y los registros contables de la institución.

De acuerdo con los datos presentados, la Municipalidad arrastra un pasivo inicial superior a los G. 45.000 millones, aunque todavía no existiría claridad sobre la totalidad de las obligaciones asumidas por la administración anterior. A este escenario se suman compromisos por aproximadamente G. 6.000 millones que deberán ser afrontados en un plazo de 72 horas, además de la situación de un sobregiro bancario y la falta de disponibilidad de recursos para responder a estas exigencias.

Otro de los puntos cuestionados es que la nueva administración no pudo firmar el balance general debido a inconsistencias en los registros contables y diferencias detectadas en la información financiera. Asimismo, denunciaron que varias cuentas destinadas a obligaciones institucionales se encuentran sin fondos, entre ellas las correspondientes a transferencias a la OPACI, la Gobernación y los Bomberos Voluntarios.

Una de las situaciones más delicadas expuestas guarda relación con la Caja de Jubilaciones. Según la denuncia del equipo entrante, se habrían realizado los descuentos correspondientes a los salarios de los funcionarios municipales, pero esos recursos no habrían sido transferidos a la entidad previsional y presuntamente se habrían destinado a otros rubros.

Martínez también señaló que la nueva administración decidió no aceptar los términos del informe de avance del corte administrativo, al considerar que los datos presentados no reflejan la situación real encontrada en la institución.

Pese al complejo escenario, las nuevas autoridades manifestaron que buscarán priorizar el pago de salarios y garantizar el funcionamiento de los servicios municipales, mientras avanzan en la revisión de las cuentas y los compromisos pendientes.

El principal desafío será determinar el alcance real del pasivo, esclarecer el destino de los recursos y establecer las eventuales responsabilidades administrativas o legales que pudieran corresponder. La nueva gestión sostiene que la ciudadanía debe conocer las condiciones en las que recibe una de las instituciones más importantes del departamento.