Encarnación. A pocos metros de la rotonda Boquerón, sobre la avenida Caballero, el tránsito se detiene cada mañana no solo por la señal roja del semáforo.


Encarnación. A pocos metros de la rotonda Boquerón, sobre la avenida Caballero, el tránsito se detiene cada mañana no solo por la señal roja del semáforo. También lo hace por la presencia de María Gómez, una mujer que convirtió la venta callejera en una muestra de profesionalismo y respeto por su oficio. Su historia se volvió viral esta semana y despertó la admiración de cientos de personas.


María vende sándwiches desde temprano, cuando la ciudad todavía se está desperezando. Los conductores que transitan por la zona se encuentran con una imagen poco habitual. Delantal impecable, gorra de chef bien colocada y una postura firme que inspira confianza. La escena contrasta con la improvisación que suele observarse en espacios de trabajo informales. Ella no solo ofrece comida: proyecta una identidad laboral clara y coherente.


Quienes le compran destacan su presencia ordenada y su trato cordial. A pesar del calor, el ritmo frenético de la avenida y el desgaste del día, María nunca descuida su apariencia. Cada detalle parece planificado. Sus movimientos son precisos y serenos, lo que llama la atención incluso en los pocos segundos que dura la luz roja. Para muchos, ese breve contacto basta para percibir el compromiso que tiene con su tarea.


La viralización comenzó cuando una clienta compartió una reflexión en redes sociales. “Llevaba un delantal limpio, gorra de chef y una presencia que imponía respeto. Se notaba que no solo estaba trabajando, estaba tomando en serio lo que hacía…”, relató. El mensaje fue replicado en cuestión de horas, acompañado de comentarios que resaltaban la importancia de dignificar cualquier oficio.


El caso de María Gómez pone sobre la mesa un tema que a veces se pierde de vista. La dignidad laboral no está reservada a trabajos con títulos o lugares sofisticados. Se construye con actitud, disciplina y respeto por uno mismo. En un semáforo cualquiera, María decidió que su trabajo merece ser recordado por cómo lo hace y no por el lugar en el que lo realiza. Su ejemplo inspira y recuerda que la excelencia también habita en las calles de la ciudad.