Aleksander y Oner no se conocen, pero ambos decidieron dejar Rusia casi a la par. Tampoco conocen a Alan, quien decidió marcharse de Ucrania. Lo que tienen en común es que ya no soportaban la guerra y menos ante la posibilidad de enlistarse para ir al frente. Sabían que en la fila contraria podían toparse con sus amigos, tanto de uno como del otro lado.
Entre idas y vueltas, terminaron en Colonias Unidas (Itapúa), donde encontraron el lugar perfecto para rehacer sus vidas, lejos de la sombra de la guerra y el estrépito de drones y sirenas.
Aleksander Tcvetkov, de 38 años de edad, recorrió varias capitales de Asia antes de hallar –hace siete meses– el páramo itapuense, compuesto por los distritos de Bella Vista, Hohenau y Obligado.
Oner Maptah (20 años), hace dos meses, pudo dar con las coordenadas de este enclave del Sur del país que, desde los primeros años de la pandemia del Covid-19, recibió una oleada migratoria procedente de Europa.
Alan Sinandev (35), el ucraniano, también hizo lo propio, pero a finales de 2025. Todos llegan por recomendaciones a través de las redes sociales y el famoso boca en boca, que es clave en tiempos de guerra.
La tranquilidad, la seguridad, el trato cálido de la gente y el ambiente familiar que existe en Itapúa son aspectos que más atraen a quienes llegan desde Europa y otras partes del mundo.
En efecto, familias enteras arribaron a Colonias Unidas poco antes de la invasión de Rusia a Ucrania.
Aleksander accedió a hablar con esta corresponsalía de ÚH y, de arranque, no dudó en responder que dejó su Moscú natal, escapando de la guerra. Pasó por India, Nepal, Sri Lanka antes de aterrizar en Paraguay.
“Es un país muy lindo, es un oasis la zona de las Colonias Unidas donde estoy aprendiendo el español y realizando trabajos en computadora”, compartió –en un depurado inglés– sin todavía pronunciar una pizca de español.
Su vida en Rusia era normal –dijo–, pero la guerra prolongada y sin solución le obligó a dejar su país. “Fui a otros países por un tiempo, pero mediante un contacto que tuve, pude llegar al Paraguay, específicamente a Obligado, donde estoy trabajando y de a poco insertándome en la sociedad”, precisó.
“Lo que más me pesó para salir de mi país es que tengo varios amigos ucranianos y no soportaría pelear contra ellos, entonces decidí salir”, reveló.
El testimonio de Oner, aunque 18 años más joven, es similar. Vino del sur de Rusia porque también tiene amigos ucranianos y no quiere combatir contra ellos, por lo que optó por emigrar.
“Estoy trabajando como albañil con un constructor y ya me adapto a mi nueva tierra porque aquí encontré gente muy buena, lindo ambiente y mucha paz”, sostuvo el joven quien hace un par de meses vive en Bella Vista.
Oner lamenta haber dejado sus estudios universitarios –cursaba la carrera de Topografía–, pero lo más perentorio era alejarse del peligro de las bombas.
Alan, por su parte, llegó de Ucrania hace cinco meses, también cansado de los achaques de la guerra. “Tenía mis negocios allá, pero existe mucha tensión por la guerra, entonces decidí venir. Ya estoy adaptado a la vida de Colonias Unidas, donde compré un gimnasio que estoy explotando, mayormente con gente recién llegada desde Europa como clientes”, compartió casi como un telegrama, dado a que no estaba muy dispuesto a brindar la entrevista.
Carlos Jacquet, emprendedor inmobiliario, comentó que junto a un socio comercial, trabajan como nexos entre clientes y propietarios locales, ofreciendo propiedades y alojamientos temporales o de larga estadía para los extranjeros que siguen llegando a la zona, reforzando la oleada inmigratoria que se inició en la pandemia del coronavirus, hace cinco años. Gran parte del movimiento llega a través de redes sociales, recomendaciones y el famoso ‘boca en boca’, que sigue siendo clave para generar confianza.
Según explicó, muchos clientes buscan instalarse en la zona por la paz que se vive en Colonias Unidas, algo que aseguran no se encuentra fácilmente en ciudades más grandes. También destacó que el buen trato, las buenas reseñas y la asistencia al cliente hacen la diferencia a la hora de recibir a personas que llegan desde tan lejos.
“Además de alquilar departamentos totalmente equipados, también acompañamos a los inmigrantes con recomendaciones, apoyo en su estadía y hasta pequeños recorridos por lugares turísticos de Bella Vista, Obligado y Hohenau”, dijo Jacquet. Eso sí, también habló de un tema que no pasa desapercibido que es el costo de vida y de los alquileres en la zona, que según señalaron, subieron bastante en los últimos años.
“Lo cierto es que Colonias Unidas sigue ganando protagonismo y cada vez son más los que ven en esta región una oportunidad para vivir, invertir y apostar al futuro”, dijo.
Por ejemplo, los que llegan compran terrenos y hacen sus propios barrios, como ocurre con el nuevo barrio Esperanza cuyos pobladores ya celebran en este 2026, cinco años de permanencia en Hohenau, con entusiasmo y alegría.
Jonathan Walter, de 37 años, uno de los integrantes de la comunidad, contó que él y su familia compuesta por su esposa y tres hijos, decidieron dejar Alemania buscando una vida más alineada a los valores familiares y cristianos. “En Alemania teníamos trabajo y casa, pero sentimos que la sociedad había perdido los valores fundamentales de la familia. En Paraguay encontramos paz, libertad y un futuro más sano para nuestros hijos. Este país es un paraíso en comparación con Alemania”, dijo.
El fenómeno inmigratorio ha generado la presencia de equipos periodísticos de cadenas mundiales como la BBC de Londres, la Radio y Televisión Alemana, entre otras influyentes cadenas.
FUENTE: UH