Tormenta, cortes de energía y fallas de comunicación no impidieron la rápida intervención del equipo de salud, que mantiene estables a la madre y al recién nacido


El equipo de salud de la zona informó sobre el nacimiento del primer bebé del año, tras un parto domiciliario atendido de urgencia por personal de blanco que acudió al llamado de los familiares en medio de un intenso temporal.


Se trata de un recién nacido de término, de sexo masculino, con un peso de 2.900 gramos, una talla de 54 centímetros y un perímetro cefálico de 32 centímetros. Al momento de nacer presentó un Apgar de 8/10 y llanto vigoroso, encontrándose en buen estado general.


La asistencia se desarrolló en un escenario complejo debido a las condiciones climáticas adversas, caracterizadas por tormenta, intensas lluvias y fuertes ráfagas de viento. A esto se sumaron la interrupción temporal del suministro de energía eléctrica y problemas en el sistema de comunicación, factores que dificultaron el operativo y que obligaron a una rápida coordinación del equipo interviniente.


A pesar de las dificultades, la situación fue resuelta de manera oportuna y segura gracias a la intervención del personal de salud, que actuó con profesionalismo y compromiso antes, durante y después del nacimiento.


Tras el procedimiento, tanto la madre como el recién nacido quedaron estables, fuera de peligro y bajo control sanitario, con el correspondiente seguimiento médico.


Desde el servicio destacaron que este acontecimiento reafirma la vocación de servicio y la capacidad de respuesta ante situaciones de urgencia, garantizando atención integral incluso en condiciones desafiantes.


En la asistencia participaron la obstetra María Garay y la licenciada en Enfermería Iris Villalba, con el apoyo del agente comunitario Robert Vera y del personal de transporte sanitario en ambulancia, Lucas Villalba.