El embarazo adolescente y la maternidad temprana continúan afectando de manera directa la trayectoria educativa de miles de jóvenes, al generar exclusión del sistema educativo .
- 23/01/2026
- Por Edicion Prensa
Así lo señaló Noelia Errecarte, representante de país de Plan Internacional Paraguay, durante una entrevista en el canal GEN, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Educación, que se recuerda cada 24 de enero. La organización presentó recientemente un informe elaborado junto con la Facultad de Ciencias Sociales, enfocado en el acceso y la permanencia educativa de adolescentes embarazadas o que ya son madres.
Errecarte explicó que la investigación surgió a partir de una pregunta central, qué factores permiten que una adolescente madre continúe estudiando o, por el contrario, quede excluida del sistema educativo. El estudio fue de carácter cualitativo y se basó en el análisis de 97 historias de vida de adolescentes de cinco departamentos del país, incluyendo casos de jóvenes que lograron mantenerse en el sistema y otras que lo abandonaron.
Si bien remarcó que lo ideal es prevenir el embarazo adolescente por los riesgos que implica para la salud, la vida y el desarrollo integral de las jóvenes y de sus hijos, sostuvo que la realidad del país obliga a poner también el foco en la protección de derechos de aquellas adolescentes que ya atraviesan esta situación. “Siguen siendo adolescentes y deben seguir siendo sujetas de protección integral”, subrayó.
Uno de los principales hallazgos del informe es que la exclusión educativa no responde a una decisión individual de las adolescentes, sino a fallas del entorno. En ese sentido, Errecarte señaló que ya no es adecuado hablar de “abandono” o “deserción escolar”, ya que esos términos trasladan la responsabilidad exclusivamente a la joven, cuando en realidad es la sociedad la que no logra intervenir a tiempo.
En el ámbito familiar, el estudio identificó como factor clave la presencia de una red de apoyo cercana. Las adolescentes que continuaron estudiando relataron contar con madres, abuelas o tías que les brindaron contención emocional y apoyo en las tareas de cuidado de sus hijos. Esta ayuda resulta determinante, ya que asumir en soledad el cuidado del bebé limita severamente las posibilidades de continuar con la educación formal.
Otro elemento común fue el fuerte deseo de seguir estudiando. Incluso aquellas jóvenes que ya no estaban dentro del sistema educativo manifestaron su intención de retomar los estudios, finalizar el colegio y acceder a una formación que les permita mejorar su calidad de vida y ofrecer mejores oportunidades a sus hijos.
El entorno comunitario también aparece como un factor decisivo. Errecarte citó como ejemplo experiencias en zonas de alta vulnerabilidad, como el Bañado, donde organizaciones de la sociedad civil implementan programas de cuidado para hijos de madres adolescentes. Estos espacios permiten a las jóvenes acceder a refuerzo escolar y reinsertarse gradualmente en el sistema educativo.
En el plano institucional, la representante de Plan Internacional remarcó la importancia del rol de las escuelas y del sistema educativo en general. Recordó que el Ministerio de Educación cuenta con protocolos específicos que garantizan derechos a estudiantes embarazadas o madres, así como guías para la intervención en casos de riesgo de exclusión educativa. Sin embargo, advirtió que su aplicación efectiva depende del trabajo de sensibilización con equipos docentes y directivos.
“La estigmatización, la culpa y la vergüenza siguen siendo factores de exclusión”, afirmó, y sostuvo que es fundamental que los docentes comprendan que el embarazo adolescente no es responsabilidad individual de la joven.
Errecarte aclaró que el estudio no tiene carácter estadístico, aunque señaló que los datos oficiales del Ministerio de Educación y del Ministerio de Salud muestran una leve reducción del embarazo adolescente en 2024. No obstante, Paraguay continúa siendo el país con la tasa más alta de embarazo adolescente dentro del Mercosur.
FUENTE: HOY