La irrupción digital reduce drásticamente las ventas y pone en jaque a históricos puestos de distribución.


En los últimos años, la venta de diarios impresos ha registrado una marcada disminución a nivel mundial. Lo que antes era una costumbre casi obligatoria —comprar el periódico en sus ediciones matutina y vespertina.

Hoy se ha vuelto cada vez menos frecuente debido al avance de las plataformas digitales y el acceso inmediato a la información a través de internet. La ciudad de Encarnación no escapa a esta tendencia.

Un histórico puesto de venta y distribución de diarios, ubicado sobre la calle Villarrica casi Carlos Antonio López, refleja con claridad esta situación.

Desde hace 26 años, la señora Marcela Portakievich y su esposo sostienen el negocio familiar en el mismo lugar, siendo testigos directos de la transformación del hábito de lectura.

“Antes llegábamos a vender más de 50 diarios por día, de diferentes tiradas. Hoy apenas colocamos 6 o 7 ejemplares”, comentó con preocupación.

Además, señaló que actualmente deben realizar numerosas devoluciones debido a la baja demanda.

Ante este panorama, las empresas periodísticas buscan estrategias para atraer nuevamente a los lectores.

Promociones, obsequios y ediciones especiales se han convertido en herramientas clave para incentivar la compra del formato impreso.

Sin embargo, el desafío sigue siendo grande. La inmediatez y gratuidad de las noticias digitales continúan desplazando al papel, marcando un cambio cultural que parece irreversible. Mientras tanto, los tradicionales puestos de diarios resisten, intentando adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la esencia de un oficio histórico.