Comprender el tipo de endeudamiento permite tomar decisiones financieras responsables y construir estabilidad a largo plazo


En el ámbito de las finanzas personales, comprender la diferencia entre “deudas buenas” y “deudas malas” se ha vuelto fundamental para garantizar la estabilidad económica y el crecimiento patrimonial. No todo endeudamiento es necesariamente negativo; la clave está en el propósito del crédito y en si este genera un beneficio futuro o simplemente cubre un gasto inmediato.

Las denominadas deudas buenas son aquellas que funcionan como una herramienta para mejorar la calidad de vida o generar riqueza a largo plazo. Entre los ejemplos más comunes se encuentran los créditos hipotecarios, que permiten acceder a una vivienda, un activo que generalmente mantiene o incrementa su valor con el tiempo. También se incluyen los préstamos destinados a la educación, ya que invertir en formación académica o profesional suele traducirse en mayores oportunidades laborales y mejores ingresos futuros.

Otro tipo de deuda considerada positiva es la que se destina a la creación o fortalecimiento de un emprendimiento. En estos casos, el dinero prestado se utiliza para producir bienes o servicios que pueden generar ingresos suficientes para cubrir la deuda y, además, dejar ganancias. Cuando existe una planificación adecuada, este tipo de financiamiento puede convertirse en un motor de crecimiento económico personal y familiar.

En contrapartida, las deudas malas son aquellas contraídas para adquirir bienes o servicios que no generan retorno financiero y que, en muchos casos, pierden valor rápidamente. Las compras impulsivas con tarjetas de crédito, el financiamiento de artículos de lujo, gastos excesivos en ocio o consumo por encima de la capacidad de pago mensual son ejemplos claros. Este tipo de endeudamiento suele estar acompañado de altas tasas de interés, lo que puede llevar a un ciclo de pagos prolongados y afectar seriamente el presupuesto.

Especialistas en finanzas recomiendan analizar detenidamente cada compromiso crediticio antes de asumirlo. Evaluar si la deuda contribuirá a construir un activo o si responde únicamente a un impulso de consumo es fundamental. Mantener un endeudamiento responsable y equilibrado es, según los expertos, uno de los pilares para alcanzar una economía personal sólida, sostenible y libre de sobresaltos financieros.