Un caniche, mascota de una familia, fue llevado por al menos un extraño en Itauguá y luego apareció muerto con un corte dentro de una bolsa. La dueña sospecha que se trató de un acto de venganza hecho por un adicto de la zona.


Una familia que vive en el km 33 de Itauguá, en el barrio Sagrada Familia –más conocido como Barrio Chespi– sufrió la cruel muerte de su mascota.

La dueña, Rocío Candia, brindó detalles en una entrevista a NPY. La mujer relató que el pasado sábado 14, cerca de las 20:00, como es habitual, su mascota de nombre Mateo salió de la casa para recorrer por el entorno y “hacer sus necesidades” y “relaciones públicas” como califica su recorrido por la zona.

En determinado momento, una de las personas con problemas de adicción le avisó que su perro se dirigía hacia una determinada zona y ella le contestó que la mascota volvería enseguida y luego le pidió que le traiga a cambio de algo. La mujer posee un negocio gastronómico y por esa razón, acostumbra darles comida.

Al retornar, el adicto comentó que no logró encontrar a la mascota y por ello, la mujer pidió a su marido que salga a buscarlo; sin embargo, tampoco pudo encontrarlo. 

Deciden entonces subirse al auto y buscar por la zona, en las inmediaciones de un terreno particular a oscuras, donde los adictos suelen reunirse. 

Cerca de las 01:30 de la madrugada pide a otro hombre con problemas de adicción, nuevo en la zona, que le acerque el perro y que le daría plata a cambio.

“No le encontré, pero ya tengo ya más o menos quién puede ser”, le manifestó el hombre.

Esa madrugada las búsquedas prosiguieron hasta las 03:00, incluso revisaron las cámaras para tener indicios.

Otro había pedido plata a la madre de Rocío un día antes, pero la mamá se negó. Antes de la desaparición del perro, el mismo adicto pidió plata a la dueña del perro, pero ella también se negó.

La mujer señaló que tenía una corazonada y se lo comentó a su madre. Así que esperó, ya que estaba convencida de que mataron a su perro y que deberían ir a buscar en el lugar donde se reúnen los adictos.

El domingo, cerca del mediodía, uno de los adictos apareció exaltado y señaló a la mujer que tenía a dos “sindicados”, posibles responsables.

Rocío le dio G. 2.000 y el hombre le dijo: “Me voy a traer, ya sé dónde está”.

Cerca de las 01:40 el hombre tocó el timbre y el marido salió al encuentro. El muchacho le entregó el perro muerto dentro de una bolsa.

Al inspeccionar al perro se percataron de que tenía un corte a la altura del cuello.

La dueña comentó que contactó con Héctor Rubin, jefe de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, quien le indicó que congele el cuerpo del animal para su posterior necropsia.

La mujer señaló que un adicto de la zona, conocido como Ciudad, días atrás robó otro perro, de una vecina, y dejó al animal en una zona lejana. La mascota fue posteriormente encontrada.

“La Policía no puede hacer nada porque no hay una evidencia contundente”, reprochó la mujer.

Asimismo, comentó que al conversar con otro adicto le preguntó si fue Ciudad el responsable y le contestó con un gesto afirmativo.

“Él era nuestro bebé, él vino a salvarme de una depresión muy fuerte. Mi hermano me trajo porque sabía que me iba a ayudar mucho”, recordó entre llantos la mujer.

FUENTE: UH