La avicultura doméstica se posiciona como una alternativa rentable y de rápido retorno para el autoconsumo y la generación de ingresos en hogares rurales y suburbanos.


El constante incremento en los precios de la carne vacuna ha generado un cambio significativo en los hábitos de consumo y producción en el departamento de Itapúa. Ante esta realidad económica, la cría de pollitos de engorde ha emergido como una de las opciones más rentables y accesibles, tanto para el autoconsumo como para la generación de ingresos extras en los hogares rurales y suburbanos. A diferencia de la ganadería bovina, que requiere de grandes extensiones de tierra y largos periodos de inversión, la avicultura doméstica permite obtener resultados tangibles en un ciclo corto de aproximadamente 42 a 45 días, tiempo en el que un pollito alcanza el peso óptimo para su comercialización o consumo.

La eficiencia de esta actividad radica en su baja barrera de entrada y la alta conversión alimenticia de las aves actuales. Los productores locales destacan que, con una infraestructura básica que incluya un galpón bien ventilado, acceso a agua limpia y un plan sanitario adecuado, una familia puede gestionar una pequeña producción que alivie directamente el presupuesto familiar. Además de ser una fuente de proteína más económica que los cortes vacunos, el pollo se ha consolidado como el "producto refugio" para los consumidores, lo que garantiza una demanda constante en las ferias locales y mercados barriales. De esta manera, lo que inicia como una medida de ahorro en el hogar se transforma rápidamente en un modelo de negocio sostenible que fortalece la economía comunitaria frente a la volatilidad de los precios de la canasta básica.