La Policía de Irlanda del Norte (PSNI) atribuyó al grupo disidente republicano Nuevo IRA la explosión de un coche bomba frente a la comisaría de Dunmurry, en las afueras sur de Belfast.
- 27/04/2026
- Por Edicion Prensa
El artefacto detonó sin causar víctimas, gracias a la rápida evacuación de residentes, incluidos dos bebés. Se trata de un “proxy bomb”, en el que un conductor de reparto fue secuestrado y obligado a transportar el explosivo hasta el objetivo. Las autoridades lo investigan como intento de asesinato.
Según el subjefe de policía Bobby Singleton, el ataque presenta “muchas similitudes” con un fallido asalto en Lurgan ocurrido en marzo, que el Nuevo IRA sí reivindicó. El artefacto, descrito como un cilindro de gas, fue calificado de “imprudente y temerario”, aunque con limitaciones técnicas. La policía logró neutralizar la amenaza a tiempo y elogió la coordinación que evitó una tragedia mayor. El nivel de alerta terrorista en la región se mantiene en “sustancial”, un escalón por debajo de “grave”.
El incidente ha generado una condena unánime en el panorama político norirlandés. La ministra Michelle O’Neill, afirmó que los responsables “no tienen visión ni apoyo” y reiteró su compromiso con la paz. Por su parte, líderes unionistas como Gavin Robinson, del DUP, exigieron una respuesta firme de las autoridades y mayor presión sobre los grupos disidentes republicanos que rechazan el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.
Aunque estas acciones aisladas ocurren de forma periódica desde la firma del histórico pacto de paz, no han logrado desestabilizar el proceso político. Sin embargo, recuerdan que pequeñas células violentas aún representan un riesgo latente en una sociedad que, 28 años después, sigue consolidando su convivencia democrática.