Confeccionistas destacan el valor social y económico de la fiesta popular.


La confeccionista Mirian Ramírez destacó el fuerte impacto social y económico que generan los carnavales, subrayando que estas celebraciones culturales se convierten en una fuente fundamental de trabajo para numerosas familias de la comunidad. Según explicó, detrás del brillo y el color de los desfiles existe un amplio esfuerzo colectivo que se extiende durante varios meses.

Ramírez señaló que la elaboración de los trajes carnavalescos implica un proceso largo y minucioso que comienza mucho antes del inicio de las festividades. En este trabajo participan costureras, diseñadores, bordadores, zapateros y otros profesionales que forman parte de una extensa cadena productiva. “Cada traje de figura requiere muchísimo trabajo, desde el diseño inicial hasta los últimos detalles. Todo ese proceso genera oportunidades laborales reales para muchas personas”, expresó.

Asimismo, resaltó que los carnavales no solo representan una manifestación artística y cultural, sino también una importante fuente de ingresos para quienes dependen de estas actividades. La confección de vestuarios, la preparación de comparsas y la organización de los eventos movilizan recursos y dinamizan la economía local, beneficiando a distintos sectores.

La confeccionista agregó que este tipo de celebraciones también fomentan valores como la creatividad, el compromiso y el trabajo en equipo, fortaleciendo el tejido social de la comunidad. En ese sentido, afirmó que apoyar y valorar los carnavales es también reconocer el esfuerzo de quienes, con su trabajo, hacen posible que esta tradición continúe viva.