Tras abandonar Honor Colorado y denunciar corrupción en el Ministerio del Interior, el legislador colorado concretó un llamativo giro político en las redes.
- 26/06/2026
- Por Edicion Prensa
El senador paraguayo Carlos Núñez Agüero concretó un llamativo giro político al anunciar su reconciliación con el cartismo. Este acercamiento se materializó mediante una fotografía junto a Horacio Cartes, presidente de la Asociación Nacional Republicana. El legislador colorado decidió sellar la paz partidaria tras meses de duros enfrentamientos con el Poder Ejecutivo. Esta movida estratégica genera fuertes cuestionamientos éticos debido a la gravedad de las denuncias previas del parlamentario. “rdn”
El polémico retorno ocurre en un escenario de alta tensión dentro del oficialismo colorado en el Congreso. La sorpresiva alianza reconfigura las fuerzas políticas justo cuando el gobierno requería consolidar sus mayorías en el Senado. De esta manera, las críticas frontales quedaron relegadas por conveniencias partidarias de coyuntura. Los ciudadanos paraguayos asisten hoy a un nuevo capítulo de pragmatismo extremo dentro de la política tradicional local.
La confirmación del pacto llegó a través de la cuenta oficial de Instagram del propio parlamentario colorado. En esa plataforma, el legislador redactó un texto breve que calificó la jornada como un día especial. Asimismo, expresó un abierto agradecimiento hacia el exmandatario por exhibir su liderazgo y propiciar este nuevo acuerdo. La publicación desató inmediato asombro en las redes sociales locales por contradecir abiertamente su postura de confrontación anterior.
Es importante recordar que el parlamentario operó un fuerte quiebre con el movimiento oficialista en diciembre pasado. En aquella oportunidad, Carlos Núñez Agüero abandonó la bancada de Honor Colorado junto a Erico Galeano y Alfonso Noria. Juntos fundaron el bloque independiente denominado “11 de Setiembre” en alusión a la fundación colorada. Aquella sorpresiva deserción golpeó al oficialismo al restarle el control directo y mayoritario del Senado.
El legislador justificó su salida denunciando graves irregularidades en los procesos de ascensos de la Policía Nacional. Específicamente, criticó la exclusión del comisario César Pérez, a quien calificó como un uniformado de impecable trayectoria. Según sus declaraciones de entonces, la conducción de Honor Colorado actuaba de forma arbitraria con la institución policial. Esas insatisfacciones motivaron un distanciamiento que ahora parece superado por puros intereses de cúpula.
La crisis política escaló cuando el senador denunció públicamente presiones del propio presidente de la República. Según reveló en una entrevista con ABC Cardinal, Santiago Peña intentó frenar su salida del bloque mediante prebendas. El mandatario le habría ofrecido cerca de 50 cargos públicos para asegurar su permanencia bancaria. Ante este ofrecimiento de cupos, el legislador afirmó haber respondido con una rotunda negativa de forma inmediata.
En ese mismo periodo de disputa, el senador admitió que sumarse a Honor Colorado representó un error. Incluso manifestó encontrarse muy cerca de regresar a Colorado Añetete, el sector liderado por el exmandatario Mario Abdo Benítez. Sus declaraciones pintaban un panorama de ruptura irreversible con la conducción central de la nucleación republicana. No obstante, las promesas hacia la disidencia abdistas terminaron desvaneciéndose ante el influjo cartista.
Los ataques más severos del parlamentario se dirigieron directamente contra la gestión de seguridad del Gabinete. Núñez acusó al ministro del Interior, Enrique Riera, y al entonces comandante policial Carlos Humberto Benítez de corrupción. Sostuvo con firmeza la existencia de un esquema de cobros ilegales para facilitar los ascensos oficiales. Según su denuncia ante el pleno, los agentes policiales debían abonar sumas irregulares para superar el polígrafo.
Las graves sindicaciones provocaron respuestas inmediatas de los principales funcionarios del Poder Ejecutivo y de la Policía Nacional. El ministro Enrique Riera amenazó con destrozar legalmente al parlamentario ante los Tribunales ordinarios de la República. Por su parte, el actual viceministro Carlos Benítez rechazó las acusaciones y defendió la legalidad de sus bienes. El jefe policial se mostró dispuesto a someterse a una verificación de la Contraloría.
El inesperado pacto con Horacio Cartes instala un manto de profunda duda sobre la coherencia del legislador. Aunque no se oficializó el reingreso de la bancada independiente al oficialismo, el viraje discursivo resulta innegable. Las denuncias de supuesta corrupción estatal quedaron archivadas tras el sonriente apretón de manos entre ambos líderes republicanos. Esta pirueta política evidencia las dinámicas volátiles del internismo, donde las acusaciones carecen de peso duradero.
Fuente: ABC Color/RDN