La peor de las noticias recibió días pasados don Maximino Barreto, de la ciudad de Choré, padre de Néstor Adrián Barreto, un joven de 21 años que, como muchos otros de la zona, fueron llevados bajo engaños para combatir en la guerra de Ucrania.
- 01/07/2026
- Por Edicion Prensa
Don Barreto comentó que el último contacto con su hijo fue el pasado 14 de junio. Pero días después recibió un mensaje de un supuesto integrante del grupo militar informándole que el joven se encontraba desaparecido. Ya horas más tarde, mientras solicitaba públicamente ayuda para localizarlo, le confirmaron que su hijo había fallecido, presuntamente a causa de la explosión de una granada durante un enfrentamiento.
Así como este caso, la guerra entre Ucrania y Rusia comienza a dejar profundas secuelas en numerosas familias. Tal es así que en el Departamento de San Pedro crece la preocupación por la situación de decenas de jóvenes que, según denuncian, fueron captados mediante promesas de atractivos ingresos económicos para viajar al extranjero y luego incorporarse a las fuerzas militares de Ucrania.
Los testimonios de familiares indican que muchos de ellos partieron con la intención de trabajar en países europeos, principalmente en España. Sin embargo, una vez en el continente europeo, habrían sido contactados y persuadidos para trasladarse a Ucrania con la promesa de percibir salarios mensuales de entre 4.500 y 5.000 dólares, además de extras por cada misión cumplida.
Los familiares sostienen que esas promesas no reflejaban la realidad que encontraron los jóvenes al llegar a la zona del conflicto armado. Aseguran ellos que fueron enviados a combatir en condiciones muy distintas a las que les habían ofrecido y que varios dejaron de comunicarse con sus seres queridos.
La familia de Néstor Adrián ahora enfrenta otro desafío: hacer los trámites para repatriar sus restos, por lo que solicitan la intervención de las autoridades paraguayas para recibir asistencia.
Según relatan los familiares, existirían varios casos similares en los departamentos de San Pedro y Canindeyú. Algunos jóvenes aún mantienen comunicación esporádica con sus familias, mientras que otros permanecen desaparecidos o sin contacto desde hace semanas, lo que incrementa la incertidumbre y la angustia.
FUENTE: UH