El Cañonero Paraguay y el Capitán Cabral emprendieron su regreso a Asunción luego de una histórica estadía en aguas del río Paraná.


Luego de varios días de permanecer en aguas del río Paraná, las emblemáticas unidades de la Armada Paraguaya, el Cañonero Paraguay y el Capitán Cabral, emprendieron su viaje de regreso hacia sus respectivos puertos de asiento en Asunción, poniendo fin a una visita que convocó a miles de personas en Encarnación.

La despedida estuvo marcada por un momento cargado de emoción, con ambas embarcaciones alejándose lentamente de la costa encarnacena ante la mirada de ciudadanos y visitantes que tuvieron la oportunidad de conocer de cerca estas unidades navales.

Durante su permanencia en la capital de Itapúa, más de 42.000 personas ingresaron al Cañonero Paraguay, convirtiendo la presencia de la Armada en uno de los principales atractivos históricos y culturales de los últimos días.

La llegada de las embarcaciones generó un importante interés entre familias, estudiantes, turistas y aficionados a la historia, quienes aprovecharon la oportunidad para recorrer el histórico buque y conocer parte de su trayectoria vinculada a la historia naval paraguaya.

La visita también permitió fortalecer el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la ciudadanía, acercando a la población un patrimonio histórico que habitualmente se encuentra fuera del alcance del público.

El movimiento generado alrededor de la presencia naval se sumó además a la intensa actividad turística registrada en Encarnación durante los días de celebración y eventos de gran convocatoria en el departamento de Itapúa.

Para la ciudadanía encarnacena, la partida de las embarcaciones dejó una sensación de nostalgia, pero también el recuerdo de una experiencia que permitió poner en valor importantes símbolos de la historia nacional.

Con su retorno hacia Asunción, el Cañonero Paraguay y el Capitán Cabral dejaron atrás la costa de Encarnación luego de una estadía que quedará registrada por la masiva cantidad de visitantes y por el interés despertado entre la población.

Encarnación se despidió así de dos emblemáticos símbolos de la historia naval paraguaya, que durante varios días formaron parte del paisaje del río Paraná y de la agenda cultural y turística de la ciudad.