A raíz de la muerte de un joven jugador del Club Cerro Porteño, quien falleció a causa de una infección derivada de un forúnculo nacido (susu’a), profesionales de la salud brindaron una serie de recomendaciones ante la aparición de estas lesiones.


Este domingo, el joven Alan Zárate, quien fue jugador Sub 17 de las Divisiones Formativas del Club Cerro Porteño, falleció a causa de una infección en la sangre (estafilococcemia), provocada por bacterias aerobias grampositivas que ingresaron a su organismo a través de un forúnculo nacido (susu’a) afectaron sus órganos.

Mediante las redes sociales, Cerro Porteño emitió un comunicado en el que expresó su profundo pesar por la pérdida de Zárate. La Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) también manifestó su consternación y acompañamiento a la familia por esta pérdida.

El doctor Ronald López, pediatra de la Policlínica de IPS Ingavi, sostuvo que un forúnculo es una forma de infección bacteriana de la piel, generalmente causada por un germen común que vive en su superficie sin causar problemas. Sin embargo, en ciertas circunstancias, este microorganismo puede atravesar la barrera de la piel y provocar una infección.

“El forúnculo no es un granito de acné. Si uno intenta apretarlo puede crecer y convertirse en un absceso, lo cual es mucho más serio”, advirtió. 

También resaltó la importancia de la higiene en la prevención de estas infecciones, especialmente en personas que practican deportes o que tienen heridas en la piel. Asimismo, señaló que el estrés puede ser un factor que propicie la aparición de forúnculos recurrentes en algunas personas.

El profesional de la salud brindó un serie de recomendaciones ante esta situación, como también explicó detalladamente qué hacer en estos casos.

¿Por qué aparece el susu’a?

El susu’a aparece por microtraumatismos que podrían ser rasguños, picaduras de insectos o el roce de la ropa que permiten que la bacteria entre a la piel también por el calor y la humedad que favorecen la proliferación bacteriana. Muchos niños tienen la bacteria en la nariz o la piel sin estar enfermos, pero ante una mínima lesión, esta invade el tejido.

El profesional recomienda que en caso de que aparezcan se deben aplicar compresas tibias aplicando paños limpios con agua tibia 3 o 4 veces al día. Esto ayuda a que el forúnculo drene espontáneamente. Como también higiene estricta lavando la zona con jabón blanco, de coco, o antiséptico y mantener las uñas del niño cortas y limpias. El lavado de manos es clave antes y después de tocar la lesión para evitar el autocontagio a otras partes del cuerpo.

Lo que no se debe hacer

No apretar ni pinchar. Al intentar reventarlo se puede empujar la infección hacia capas más profundas de la piel o incluso al torrente sanguíneo.
No usar remedios caseros, evitar cremas con corticoides, emplastos de plantas o sustancias que no tengan aval médico, ya que pueden irritar más o enmascarar la infección.

¿Cuándo recurrir al pediatra?
El médico explicó que no todos los forúnculos se manejan igual. Los padres deben consultar si el niño presenta fiebre persistente y ve que la zona roja alrededor del forúnculo se extiende rápidamente (signo de celulitis) o cuando el dolor es muy intenso e impide el descanso.

¿Quiénes se ven más afectados?
En términos generales, los forúnculos no tienen una preferencia marcada por el sexo antes de la pubertad; afectan a niños y niñas por igual. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, se observa una incidencia ligeramente mayor en los varones, esto es debido a los andrógenos, las hormonas masculinas que aumentan la producción de sebo.

¿A qué edad es más frecuente?
Aunque pueden aparecer a cualquier edad (incluso en lactantes por el uso del pañal), los picos de frecuencia son claros:
Edad preescolar y escolar (2 a 6 años), debido a que están más expuestos a raspaduras, juegos en el suelo, picaduras de insectos y colonización bacteriana en jardines e instituciones.

En tanto, en la adolescencia (púberes) es el pico máximo. Los cambios hormonales de la pubertad aumentan la actividad de las glándulas sebáceas, lo que sumado a la sudoración intensa y, en algunos casos, al inicio del rasurado.

El profesional menciona que más allá de la edad, en pediatría se observa un aumento notable de casos durante el verano. El calor, la humedad y el sudor (hiperhidrosis) maceran la piel, debilitando su barrera natural y facilitando la entrada del Staphylococcus aureus.

“Los antibióticos no tuvieron tiempo para frenar el proceso infeccioso”, dice especialista

Por su parte, el doctor Tomás Mateo Balmelli, infectólogo, explicó que el joven tuvo una falla multiorgánica, por lo que se produjo su deceso.

“El forúnculo es un proceso infeccioso localizado alrededor de la implantación de los pelos. Habitualmente ocurre en países tropicales como el nuestro, es muy frecuente. La cuestión es que hace una infección, eso evolucionó. El germen que habitualmente produce este tipo de infecciones es el estafilococo dorado y, por algún motivo, el adolescente en ese momento estaba con defensas bajas. Quién sabe lo que pudo haber hecho que ese sistema inmune claudique ante el proceso infeccioso localizado de una forúnculosis o un susu’a comúnmente conocido. Esto pasa a la sangre y en la sangre hace una septicemia. El germen circula por toda la sangre y se instala en diferentes órganos, aparatos y sistemas, y produce una falla multiorgánica”, explicó el profesional en comunicación con Radio Monumental 1080 AM.

En otro punto agregó que esta infección hizo que claudique el aparato respiratorio del menor, como también el sistema renal y la parte hematológica.

“Presentó población intravascular diseminada; es decir, hizo un choque séptico. Lastimosamente, no se pudo alcanzar el estado de choque de este paciente de septicemia severo. Los antibióticos no tuvieron tiempo para frenar el proceso infeccioso”, finalizó Balmelli.

FUENTE: UH