La extrema bajada del caudal del Danubio está asfixiando la economía de los países ribereños y golpeando de lleno a sus habitantes.


En Serbia, el transporte fluvial de mercancías se ha reducido a menos de la mitad de su capacidad habitual, lo que genera pérdidas anuales cercanas a los cinco millones de euros por retrasos y desviaciones hacia carreteras más costosas; en Hungría y Rumanía, las restricciones de riego en plena temporada agrícola y el encarecimiento de la electricidad por la menor producción de las centrales obligan a familias y agricultores a racionar el agua y a afrontar facturas más altas, mientras cientos de embarcaciones de recreo y carga permanecen varadas en puertos como el de Novi Sad y el turismo fluvial, clave para el empleo local, se desploma.

Las centrales hidroeléctricas serbias operan apenas al 20 % de su potencia y las nucleares de Paks y Cernavoda han tenido que reducir o detener reactores por falta de agua de refrigeración, lo que fuerza a los gobiernos a declarar alertas energéticas, importar electricidad a precios elevados y pedir a la población que limite el consumo. Estas medidas agravan una situación ya frágil, con industrias paradas temporalmente y riesgos de desabastecimiento que afectan especialmente a las comunidades más dependientes del río para el suministro de agua potable y la actividad cotidiana.

Como consecuencia del nivel bajo del agua, se han revelado cerca de Prahovo los restos de más de 200 buques alemanes pertenecientes a la Segunda guerra mundial y, en Bulgaria, fragmentos óseos de un mamut lanudo de la Edad de Hielo.

Los buques pertenecían a la flota del Mar Negro y fueron hundidos deliberadamente en septiembre de 1944 por sus tripulaciones durante la retirada ante el avance soviético, con el objetivo de bloquear el cauce e impedir que las embarcaciones cayeran en manos enemigas; hoy, cascos oxidados, mástiles truncados y estructuras con municiones sin detonar asoman entre bancos de arena, complicando aún más la navegación y obligando a operaciones de extracción cuidadosas respaldadas por fondos europeos.

Cerca del pueblo de Ryahovo, en Bulgaria, el retroceso de las aguas dejó al descubierto piezas excepcionalmente conservadas de un mamut lanudo joven —mandíbula, colmillos y fémur—, un hallazgo de gran valor científico que aporta nuevas pistas sobre la fauna de la última glaciación en la región.

FUENTE: MEGACADENA