La reciente detención de una mujer con orden de captura internacional reaviva la preocupación sobre el uso del distrito como escondite de prófugos.


San Pedro del Paraná vuelve a situarse en el centro de la atención pública tras un nuevo operativo policial que confirma una tendencia preocupante: el distrito estaría siendo utilizado como zona de refugio por personas con antecedentes penales y requeridas por la justicia de la República Argentina. La cercanía geográfica, sumada a redes informales de apoyo y al bajo perfil de algunas comunidades rurales, facilitaría el ocultamiento de individuos prófugos.

El último caso se registró el 21 de enero de 2026, alrededor de las 15:45 horas, en la vía pública de la Compañía San Solano, donde fue detenida Valeria Nohemi Ibarra Medina, de 43 años de edad, domiciliada en el lugar. La mujer contaba con una orden de captura con fines de extradición a la Argentina, conforme a un oficio de fecha 5 de septiembre de 2025, emitido por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 13 de la Capital Federal.

La causa que pesa sobre la detenida está caratulada como “Supuesto hecho de robo agravado, robo y hurto”, delitos por los cuales era intensamente buscada en su país. El procedimiento fue realizado por personal del Departamento de Investigaciones en conjunto con efectivos de la Comisaría 48ª de San Solano, quienes, mediante información proveniente de fuentes humanas, lograron localizarla y proceder a su detención.

Tras la lectura y entrega de la copia del oficio judicial, Ibarra Medina fue trasladada hasta la sede del Departamento de Investigaciones de la ciudad de Encarnación, donde permanece a disposición del juzgado competente, en espera de los trámites correspondientes para su extradición.

Este hecho refuerza las sospechas de que San Pedro del Paraná se ha convertido en un punto estratégico para personas que buscan evadir la justicia, lo que plantea un desafío creciente para las autoridades locales y nacionales en materia de seguridad y cooperación internacional.