Esta práctica previene muchas enfermedades y es una herramienta de salud pública económica, sencilla y efectiva para salvar vidas y tener un año escolar seguro.
- 19/02/2026
- Por Edicion Prensa
Desde el Ministerio de Salud Pública, a través de la Dirección General de Promoción de la Salud, se recomienda el incentivo en niños y niñas a la práctica del lavado de manos, no solo como norma de aseo, sino como una lección de autocuidado y responsabilidad colectiva, ya que protege a toda la familia.
Con el inicio del ciclo lectivo, la comunidad educativa no solo se prepara para los útiles escolares y uniformes, también se enfrenta al reto de mantener la salud. En este contexto, la Dirección General de Promoción de la Salud, del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, recuerda que el lavado de manos es la herramienta de salud pública más económica, sencilla y efectiva para salvar vidas y tener un año escolar seguro.
Las manos son, por naturaleza, el principal vehículo de microorganismos. Virus, bacterias y parásitos encuentran en ellas el transporte ideal para colonizar superficies comunes como pupitres, útiles escolares y juguetes. Si no se interrumpe esta cadena de transmisión, el riesgo de brotes en las instituciones educativas aumenta en gran manera.
No basta con mojarse las manos; la fricción con jabón es lo que rompe la membrana de los patógenos, eliminándolos eficazmente.
El lavado correcto de manos con agua y jabón es recomendable hacerlo durante 40 a 60 segundos de tiempo, para lograr un óptimo resultado y consiste en:
• Humedecer las manos con agua corriente, colocar jabón en las palmas, frotar toda la superficie, incluidas las palmas, el dorso, entre los dedos y, especialmente, debajo de las uñas.
• Enjuagar bien con agua corriente y secarlas, si es posible, con toallas desechables.
Momentos críticos: ¿Cuándo es obligatorio?
La vigilancia debe ser constante tanto en la escuela como en el hogar. El hábito debe activarse de forma automática en estas situaciones:
• Antes de manipular o ingerir alimentos.
• Después de ir al baño, toser, estornudar o sonarse la nariz.
• Después del recreo, después de tocar a las mascotas, manipular basura o inmediatamente al llegar a casa desde la calle.