El Puente Bioceánico apunta a convertir al Paraguay en el nuevo eje logístico de Sudamérica por lo que su inminente inauguración representa un hito histórico para el país.


El Puente Bioceánico que une Paraguay y Brasil ya superó su etapa estructural más compleja y avanza hacia su inauguración con un mensaje de confianza tanto para el transporte internacional como para los sectores productivos. Mientras los ingenieros destacan que la infraestructura fue diseñada con amplios márgenes de seguridad para soportar el tránsito de cargas pesadas durante décadas, economistas y autoridades coinciden en que el verdadero valor de la obra reside en su capacidad para transformar la logística regional y fortalecer la competitividad paraguaya.

El reciente enganche de ambos frentes constructivos marcó un hito dentro del proyecto financiado por la margen paraguaya de Itaipú Binacional. Desde el punto de vista de la ingeniería, significa que la estructura principal está concluida y que solo restan trabajos de pavimentación, iluminación, señalización, instalación de barreras de seguridad y terminaciones para su habilitación.

El ingeniero Guillermo Capellán, proyectista y jefe de fiscalización por el Consorcio JYI, explicó que el puente fue diseñado bajo las normas AASHTO (Asociación Estadounidense de Oficiales de Carreteras), uno de los estándares más exigentes del mundo para este tipo de infraestructuras.

Según el especialista, las cargas consideradas durante el diseño son muy superiores a las que efectivamente circularán por el viaducto. “Las cargas normativas con las que fue diseñado están muy por encima de las cargas de servicio”, señaló, descartando cualquier riesgo de sobrecarga para el transporte pesado.

Incluso la tradicional prueba de carga previa a la inauguración difícilmente permitirá utilizar toda la capacidad estructural. Capellán estimó que, aun reuniendo decenas de camiones sobre el puente, apenas se alcanzará entre el 50% y el 60% de la carga para la cual fue calculado.

Pero más allá de la fortaleza estructural, el puente representa una inversión estratégica para la economía paraguaya. La nueva conexión forma parte del Corredor Bioceánico Vial, una iniciativa de integración regional que enlazará los puertos brasileños del Atlántico con los terminales chilenos sobre el océano Pacífico, atravesando Paraguay y el norte argentino.

Para Paraguay, este corredor implica mucho más que una nueva ruta internacional. El país aspira a consolidarse como un centro logístico para el movimiento de mercancías del Cono Sur, aprovechando su ubicación geográfica en el corazón de Sudamérica. La mejora de la conectividad permitirá reducir tiempos de transporte, disminuir costos operativos y facilitar el comercio con mercados de Asia y la costa oeste del continente americano.

El sector exportador será uno de los principales beneficiados. Productos agrícolas, carne bovina, granos, biocombustibles y manufacturas nacionales podrán acceder a rutas más eficientes hacia mercados internacionales, fortaleciendo la competitividad frente a otros países de la región. Al mismo tiempo, la infraestructura favorecerá el ingreso de inversiones vinculadas al transporte, almacenamiento, distribución y servicios logísticos.

Diversos estudios sobre corredores internacionales señalan que una reducción de los costos logísticos puede traducirse en un incremento de la competitividad exportadora y en mayores oportunidades para atraer industrias orientadas al comercio exterior. En un país donde el transporte representa una parte significativa del costo final de las exportaciones, obras de esta naturaleza tienen un impacto económico de largo plazo.

Otro aspecto relevante es la capacidad de crecimiento prevista desde el diseño. Aunque inicialmente contará con un carril por sentido de circulación, la plataforma fue preparada para una futura ampliación a cuatro carriles sin necesidad de intervenir las fundaciones, lo que permitirá responder al aumento del flujo comercial durante las próximas décadas.

Capellán recordó que detrás de la monumental estructura existe un trabajo técnico desarrollado durante cinco años, incluyendo estudios geológicos y cimentaciones que superan los 40 metros de profundidad. Esa planificación permitirá que el puente acompañe el crecimiento del comercio regional sin comprometer su seguridad ni su capacidad operativa.

La culminación de esta infraestructura coincide con el avance de otros proyectos estratégicos del Corredor Bioceánico, cuya consolidación podría modificar significativamente el mapa logístico sudamericano. Para Paraguay, el desafío ya no consiste únicamente en producir más, sino en transportar con mayor eficiencia y menores costos.

Con la próxima habilitación del Puente Bioceánico, el país suma una infraestructura destinada no solo a unir dos fronteras, sino también a fortalecer su papel como plataforma de integración regional. Si las proyecciones de crecimiento del comercio se concretan, esta obra podría convertirse en uno de los activos más importantes para la competitividad y el desarrollo económico paraguayo en las próximas décadas.

FUENTE: LA TRIBUNA