El ministro Carlos Giménez advirtió que el fenómeno El Niño podría perjudicar a la agricultura extensiva y a la horticultura causando una caída de precios de los productos.
- 22/10/2026
- Por Edicion Prensa
Las condiciones climáticas representan un gran desafío para el sector agropecuario local, que debe adaptar sus actividades ante las lluvias y la vulnerabilidad de cada rubro. Ante este escenario, el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, explicó que El Niño ingresa en una etapa de mayor intensidad y requiere medidas anticipadas para reducir sus efectos negativos.
“Nosotros sabemos muy bien la capacidad que tenemos como productores, El Niño va a venir bien a un sector, pero va a golpear a la agricultura extensiva”, manifestó durante una entrevista en La Tribu 650 AM. Según lo señalado, las condiciones vinculadas al fenómeno podrían prolongarse hasta los primeros meses del próximo año.
Asistencia y prevención en el campo
Giménez indicó que hace cinco meses comenzó a recorrer distintos puntos del país para orientar a los agricultores sobre los posibles efectos de las condiciones climáticas. Las actividades incluyeron información sobre riesgos, cuidados de los cultivos y atención a los rubros más expuestos, además de la coordinación con organizaciones de productores y autoridades locales.
El objetivo es que cada agricultor pueda tomar decisiones de acuerdo con las características de su zona y su sistema productivo. En ese sentido, señaló que algunos cultivos extensivos con tecnología de siembra directa pueden aprovechar la humedad del suelo e incluso encontrar condiciones favorables para una segunda cosecha anual. Sin embargo, las precipitaciones intensas pueden perjudicar a otros sectores, especialmente a la horticultura, que requiere cuidados específicos y una salida rápida de los productos hacia el mercado.
El ministro recordó el temporal ocurrido entre la madrugada de los primeros días de octubre, que afectó especialmente al departamento de Caaguazú, donde 675 productores resultaron afectados, con una superficie de cultivos de 1.700 hectáreas.
Las pérdidas y la necesidad de comercializar rápidamente parte de la producción provocaron una caída de precios, como por ejemplo del tomate, cuyo valor llegó a ubicarse en torno a los G. 1.500 por kilo.
En cuanto a la ganadería, Giménez señaló que las lluvias pueden beneficiar al sector salvo en campos anegados, como ocurre en zonas de Ñeembucú. El ministro no presentó una estimación global de las pérdidas económicas que podría ocasionar El Niño durante la temporada y dijo que los daños dependen de los rubros afectados.
FUENTE: LA TRIBUNA