Hace siete años, una devota colocó un chiqui de su pelo a la imagen como promesa.


“¡Mamá, mamá! El pelo de la Virgen creció”, fue el grito que dejó con piel de gallina a Mónica Sandoval, quien corriendo fue hasta la sala donde tiene su peluquería y comprobó que su hijo no estaba bromeando. 

En lo alto, por la pared, desde hace siete años se encuentra la primera Virgen de Caacupé que Mónica compró. Sin embargo, algo extraño ocurrió: la imagen tenía mayor cantidad de cabello y se veía mucho más largo.

“Hace siete años le hice una petición muy especial a la Virgencita y se me cumplió. Como agradecimiento, corté un poco de mi cabello, trencé y pegué por la imagen con pegamento”, relató Mónica.

Una trenza corta 

La misma imagen había sufrido un accidente casero: se cayó y se le salió la cabeza. Como le tenía mucho cariño, la reparó ella misma y la puso en su nicho. Desde entonces no volvió a tocarla, hasta el miércoles pasado. “Me subí sobre algo y bajé, estaba llena de polvo y el cabello desordenado. Yo sé perfectamente cómo era el pelo que le puse. Mi familia también. 

Era cortito, una trencita pequeña y ahora súper largo”, manifestó. Quedó tan sorprendida que publicó en sus redes la foto de la cabellera extraña de la virgencita y recibió todo tipo de comentarios. “Mucha gente no cree, hasta a mí me cuesta creer, pero el cabello cortado no tiene vida, no puede crecer”, señaló.

Pa’i revisará 

Ese mismo día, un pa’i ya se comunicó con ella y le dijo que en los próximos días irá a visitarla en su casa, ubicada en la Villa Amistad de Itá, en la zona conocida como Cable Guy, para ver si es real o no. El sacerdote le pidió que no toque la imagen.

“Muchos me dijeron que le haga rulos, porque está akãchara, pero el pa’i quiere verla así como está por eso no toqué todavía”, comentó la devota.


Fuente: EXTRA