La campaña sojera 2025/2026 se consolida como una de las mejores de los últimos años para Paraguay. Luego de una cosecha marcada por condiciones climáticas favorables y buenos rendimientos en las principales zonas productivas.
- 13/07/2026
- Por Edicion Prensa
Los datos más recientes muestran que el excelente desempeño productivo ya se refleja en el comercio exterior. Al cierre de mayo de 2026, Paraguay exportó 5.047.373 toneladas de soja en grano, cifra que representa un incremento de 1.483.357 toneladas respecto al mismo período de 2025, equivalente a un crecimiento cercano al 42%. Este mayor volumen permitió generar USD 1.941 millones solamente por las ventas del grano, unos USD 633 millones más que el año anterior. Si se incorporan las exportaciones de aceite y pellets, el complejo sojero ya generó USD 2.492 millones para la economía paraguaya durante los primeros cinco meses del año.
Este comportamiento representa una recuperación significativa luego de campañas anteriores afectadas por fenómenos climáticos, especialmente la severa sequía registrada en el 2022, que provocó una de las peores cosechas de la historia reciente y redujo considerablemente las exportaciones. Desde entonces, el sector ha mostrado una recuperación gradual gracias a mejores condiciones meteorológicas, la incorporación de nuevas tecnologías agrícolas y una mayor eficiencia en el manejo de los cultivos.
La soja continúa siendo el principal producto de exportación del Paraguay y uno de los mayores generadores de divisas del país. Su importancia trasciende el sector agrícola, ya que el ingreso de dólares fortalece las reservas internacionales, mejora la disponibilidad de moneda extranjera para el sistema financiero y contribuye a estabilizar el mercado cambiario, beneficiando a diversos sectores de la economía.
Los principales compradores del grano paraguayo siguen siendo los países de la región. Argentina concentra alrededor del 83% de los embarques, impulsada por la necesidad de abastecer su poderosa industria aceitera, mientras que Brasil absorbe cerca del 9% de las exportaciones. También se observa una recuperación de mercados como Corea del Sur y un crecimiento de los envíos hacia Arabia Saudita, Estados Unidos, Uruguay, Vietnam y Chile, lo que contribuye a diversificar los destinos comerciales.
El buen momento no solo beneficia a los productores agrícolas. La mayor disponibilidad de materia prima también permitió incrementar la industrialización local. Hasta mayo fueron exportadas más de 253.000 toneladas de aceite de soja y casi 898.000 toneladas de pellets, productos que aportan mayor valor agregado y fortalecen la cadena agroindustrial paraguaya.
Las perspectivas para el segundo semestre también son alentadoras. Si bien la mayor parte de la comercialización de la campaña actual ya se encuentra comprometida, el sector continúa atento al comportamiento de los precios internacionales, la demanda asiática, las tensiones comerciales entre las principales economías y la evolución del mercado de biocombustibles, factores que seguirán determinando la rentabilidad de los productores.
En paralelo, los agricultores ya comenzaron la planificación de la próxima campaña agrícola 2026/2027. Las tareas incluyen el análisis de suelos, la compra anticipada de semillas certificadas, fertilizantes y productos fitosanitarios, además de la preparación de maquinaria y la contratación de servicios para la siembra, que tradicionalmente se inicia entre septiembre y octubre.
Uno de los principales desafíos será mantener la competitividad frente al aumento de los costos de producción. Fertilizantes, combustibles, insumos importados y servicios logísticos continúan representando una parte importante de la estructura de costos, por lo que los productores buscan maximizar los rendimientos mediante agricultura de precisión, rotación de cultivos y un manejo más eficiente de los recursos.
Las proyecciones del sector indican que, si las condiciones climáticas acompañan nuevamente y no se producen eventos extremos asociados al fenómeno de La Niña o El Niño, Paraguay podría mantener una superficie sembrada similar a la actual e incluso aspirar a una nueva cosecha superior a los diez millones de toneladas, consolidándose entre los principales exportadores mundiales de soja.
El desempeño de la presente zafra confirma que el campo continúa siendo uno de los pilares del crecimiento económico paraguayo. Con mayores exportaciones, incremento en el ingreso de divisas y una industria aceitera que gana protagonismo, la soja vuelve a demostrar su capacidad para dinamizar inversiones, generar empleo y sostener la balanza comercial del país. Mientras los últimos embarques de la actual campaña siguen saliendo hacia los mercados internacionales, el sector ya pone la mirada en la próxima siembra con el desafío de repetir una temporada que, hasta el momento, figura entre las más exitosas de los últimos años.
PUNTOS CLAVES
1- Fuerte crecimiento de las exportaciones y las divisas. Entre enero y mayo de 2026, Paraguay exportó 5.047.373 toneladas de soja, un 42% más que en el mismo período de 2025. Las ventas del grano generaron USD 1.941 millones, mientras que el complejo sojero (grano, aceite y pellets) acumuló USD 2.492 millones en ingresos.
2- Recuperación e impacto económico. El sector se recuperó tras las pérdidas ocasionadas por la sequía de 2022, impulsado por mejores condiciones climáticas y mayor eficiencia productiva. La soja sigue siendo el principal producto de exportación del país.
3- Optimismo para la próxima campaña. Los productores ya preparan la siembra 2026/2027 con inversiones en semillas, fertilizantes y tecnología, aunque enfrentan el desafío del aumento de los costos de producción. Si el clima acompaña, el sector proyecta una nueva cosecha superior a 10 millones de toneladas, consolidando a Paraguay entre los principales exportadores mundiales de soja.
FUENTE: LA TRIBUNA