El aprovechamiento de hongos nativos paraguayos como nuevos alimentos funcionales y fuente de innovación productiva es el eje de un proyecto de investigación liderado por la investigadora Michelle Campi.


La iniciativa, denominada “Novel Food: Producción de setas nativas a través de la biotransformación de residuos agroindustriales”, fue recientemente adjudicada en la convocatoria de proyectos multicéntricos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y contará con una inversión de G. 2.200 millones para su ejecución. 

El proyecto se centra en el desarrollo de los denominados novel foods o nuevos alimentos, productos que se incorporan recientemente al mercado y que se diferencian de los alimentos convencionales por su composición, método de producción o uso previsto. En este caso, el foco está puesto en setas nativas con potencial nutracéutico y farmacéutico, capaces de aportar beneficios a la salud humana y, al mismo tiempo, contribuir a la sostenibilidad ambiental.

Campi, categorizada en el Sistema Nacional de Investigadores (SISNI), explicó que el trabajo se basa exclusivamente en especies locales. “Recolectamos hongos nativos de distintas ecorregiones del país, los identificamos con herramientas moleculares y tradicionales, y luego evaluamos su domesticación y cultivo. Utilizamos residuos agroindustriales y agroforestales, como restos de cosecha o madera, para generar biomasa en forma de setas comestibles. Así convertimos desechos en alimentos de alto valor nutricional”, indicó.

Actualmente, Paraguay cuenta con unas 30 especies de hongos comestibles y medicinales identificadas, de las cuales 15 ya han sido domesticadas. Muchas presentan contenidos proteicos de entre 16 % y 20 %, además de fibra alimentaria y compuestos bioactivos, como polisacáridos con propiedades inmunomoduladoras, que las posicionan como alimentos funcionales con potencial impacto en la prevención y el acompañamiento de diversas patologías.

Entre las especies con mayor proyección se encuentra el hongo conocido popularmente como “chancho del bosque”, valorado por su sabor, textura y facilidad de cultivo, además de sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. También se investigan hongos del Chaco seco, tradicionalmente consumidos por comunidades menonitas y pueblos originarios, con el objetivo de respaldar científicamente su uso y promover su valorización comercial.

El proyecto no se limita a la producción primaria de setas, sino que abarca el mejoramiento genético, el desarrollo de derivados alimenticios y la transferencia de conocimientos a micro, pequeñas y medianas empresas, organizaciones sociales y comunidades rurales, buscando integrarlas a la cadena de valor.

Para ello, el equipo trabaja en articulación con la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA-UNA), el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), así como con aliados del sector privado y organizaciones especializadas, como Totem Tostadores, Instituto Biota, Asociación Paraguay Orgánico (Orgánico Py) y la empresa Compostera S.A.

Además de diversificar la dieta nacional, la investigación promueve la economía circular, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de bioinsumos agrícolas a partir de los subproductos del proceso.

El proyecto es financiado por el CONACYT, a través del Programa PROCIENCIA, con apoyo del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).

FUENTE: HOY