La iniciativa barrial se mantiene como un punto de encuentro comercial y social, impulsando la economía local y la producción artesanal


Como ya es una tradición plenamente arraigada en la comunidad, la entrada al barrio Arroyo Porã volvió a ser escenario este fin de semana de la habitual feria de emprendedores y artesanos, un espacio que con el paso del tiempo se ha convertido en un punto de referencia tanto para los vecinos como para quienes transitan diariamente por el acceso al sector.

La imagen de los puestos instalados a la vera del camino ya resulta familiar para los habitantes del barrio, reflejando el compromiso y la constancia de los trabajadores locales que, de manera sostenida, transforman el ingreso a las viviendas en un verdadero escaparate de producción propia y autogestión. Lejos de tratarse de una actividad esporádica, la feria se consolida como un encuentro semanal que fortalece el vínculo entre productores y consumidores.

En el lugar se ofrece una variada gama de productos que incluye artesanías, artículos para el hogar y propuestas gastronómicas, elaboradas en su mayoría por vecinos del propio barrio. La cercanía, la calidad y el trato directo son aspectos valorados por una clientela que ya se ha vuelto habitual y que acompaña cada jornada.

La permanencia de los feriantes en este punto estratégico no solo facilita el acceso a productos frescos y manufacturados para quienes regresan a sus hogares, sino que también sostiene un motor económico que forma parte de la identidad cotidiana de Arroyo Porã. Vecinos destacan que la feria es una muestra de la vitalidad del barrio y del trabajo colectivo.

Sin grandes protocolos, pero con una organización que se perfecciona con cada edición, la feria continúa demostrando que la economía barrial se fortalece a partir de la constancia, la cooperación y el aprovechamiento de los espacios comunes en beneficio de toda la comunidad.