Nuevamente un banco en Naranjal, una ciudad ubicada al suroeste de Alto Paraná, fue atacado con explosivos por desconocidos. Este nuevo hecho se da apenas tres meses después del ataque, con similares características.


Los pobladores de Naranjal, una ciudad con 626 Kilómetros de superficie, ubicada al suroeste del Departamento de Alto Paraná, nuevamente fueron testigos del ataque de un grupo tipo comando que hizo explotar una sucursal bancaria, esta vez perteneciente al Banco Sudameris.

Este asalto se da a solo tres meses del último que se produjo en la misma zona y que afectó a la sede de Bancop. Fue en noviembre del año pasado y coincidentemente, también fue un jueves y de madrugada.

Se trata de dos hechos que tienen características muy similares, ya que los atacantes utilizaron armas largas y explosivos para lograr su cometido: llevarse el dinero de la bóveda en apenas cinco minutos.

El botín del asalto a la sucursal de Bacop fue de G. 2.800 millones en billetes de varias denominaciones, entre dólares y reales. 

Uno de los vehículos utilizados para ese atraco fue localizado en aguas del río Yñaro, zona límite con Caazapá, a unos 20 kilómetros del lugar del hecho.

Mientras que de este último ataque todavía no se tiene determinado el monto que se llevaron, pero el gerente del banco señaló a los investigadores que tenían en el local unos G. 1.000 millones.

En esta ocasión, el grupo se movilizó en al menos cuatro vehículos, dos llegaron hasta el banco y otros dos quedaron en lugares estratégicos. Todos los delincuentes se dieron a la fuga por caminos distitos. Un vehículo fue abandonado a cinco kilómetros del lugar del asalto.

El banco quedó prácticamente destruido, con un 90% de su estructura dañada.

Todo esto se produjo un día después de que el presidente Santiago Peña haya publicado el decreto por el cual dispuso que las Fuerzas Armadas realicen operaciones en defensa interna en toda la Región Oriental.