Con la voz quebrada por el dolor y la impotencia, María Ana Reyes vuelve a alzar su pedido de justicia.
- 16/06/2026
- Por Edicion Prensa
A casi dos meses del grave accidente de tránsito ocurrido en el barrio San Isidro de Encarnación, su hija Hanna, de apenas 15 años, continúa luchando por su vida en el Hospital General de Itapúa, sin haber despertado desde aquel fatídico día.
La madre asegura que, desde el accidente, la conductora involucrada nunca se acercó a la familia ni brindó algún tipo de asistencia.
"Jamás nadie se acercó junto a nosotros, ni un pañal se dignaron en traernos. Yo no busco que la conductora vaya a la cárcel; solo busco que se haga cargo de mi hija, que hasta la fecha no se ha despertado. Nuestra vida cambió totalmente y estamos sobreviviendo mediante la solidaridad de unos pocos familiares y amigos", expresó entre lágrimas.
El siniestro ocurrió en abril sobre la avenida Padre Juan Bock Winckel, cuando la motocicleta en la que se desplazaban María Ana Reyes, de 46 años, y su hija menor de edad fue impactada frontalmente por un automóvil Toyota Funcargo conducido por María Estelvina Jacquet Penayo, de 35 años. Según el resultado de la prueba de alcotest, la mujer manejaba bajo los efectos del alcohol.
La violencia del choque fue devastadora. Madre e hija salieron despedidas sobre el asfalto y sufrieron lesiones de extrema gravedad.
María Ana también resultó con fracturas que hoy la mantienen en una silla de ruedas. Sin embargo, pese a sus propias limitaciones físicas y al profundo sufrimiento que atraviesa, permanece al lado de su hija, cuidándola día y noche y aferrándose a una sola esperanza: que Hanna despierte y que la justicia no se olvide de su caso.