En Bella Vista, Itapúa, Sandro Müller y Arturo Reckziegel, de la comunidad rural Fordi km 8, abrieron un lavadero que nació hace apenas un mes como una forma de generar ingresos y salir adelante.


Emprender no siempre empieza en grande. A veces empieza con dos amigos, un lugar alquilado y ganas de trabajar. En Bella Vista, Itapúa, Sandro Müller y Arturo Reckziegel, de la comunidad rural Fordi km 8, abrieron un lavadero que nació hace apenas un mes como una forma de generar ingresos y salir adelante.

Lavan autos, camionetas, camiones, tractores e implementos agrícolas en general, mientras al mismo tiempo siguen estudiando en la universidad. Historias así merecen ser contadas porque muestran que cuando hay voluntad de trabajar, también hay futuro. Sandro también es productor agrícola y estudiante, por lo que trabaja en el lavadero cuando puede, entre las tareas agrícolas y los estudios.

Arturo está cerca de terminar Ingeniería en Informática en la Universidad Católica de Encarnación hasta donde viaja todos los días recorriendo 100 km ida y vuelta para asistir a las clases respectivas. 

“Tras unas conversaciones con Sandro, hemos decidido abrir el lavadero con el objetivo de emprender y procurar ganar un poco de dinero”, comenta Arturo.

Como residen en una zona rural, no se les ocurrió mejor idea que la de ofrecer el servicio de lavado de vehículos y maquinarias agrícolas. Aprovecharon que la comunidad de Fordi está bastante poblada, por lo que hay mucha actividad productiva.

“Hay mucha gente que tiene vehículos y maquinarias agrícolas, que ya les estamos lavando casi desde el primer día que habilitamos”, indica.

Sandro, a su vez, coincide con su socio comercial en la necesidad de ambos de emprender para generar ingresos que les permita cubrir sus respectivos gastos de sus estudios universitarios. Y cuenta el por qué decidieron hacerlo en un rubro un tanto alejado a la actividad rural. “En mi caso, hago emprendimientos agrícolas y ganaderos en la medida de mis posibilidades y para ayudar. Ahora tomamos la decisión con Arturo de poner el lavadero porque en oportunidad, la agricultura y la ganadería no generan tantas ganancias”, refiere.

Sandro tiene 20 años de edad, cursa el tercer año de Ingeniería Agronómica en la Universidad San Carlos, filial Bella Vista y reparte su tiempo entre el lavadero, la agricultura y la facultad. Arturo tiene 21 años, de día lava los autos y de noche cursa el quinto y último año de su carrera.

Sandro y Arturo son amigos desde la infancia cuando se conocieron en el Preescolar de la Escuela Pedro Juan Caballero de Bella Vista y desde entonces mantienen la amistad. Sandro vive en Fordi kilómetro 8 a unos 10 del Centro Urbano y Arturo en la zona del Puerto de Bella Vista, a 7 km del centro de la ciudad.

“Mis padres se llaman Darcio Daniel Reckziegel Backes y Mirtha Greve de Reckziegel y el papá de Sandro se llama Gilberto Andrés Müller Halmenschager y su mamá Cristina Elizabeth Reckziegel de Müller”, dice Arturo quien menciona que los progenitores de ambos les dan todo su respaldo en el emprendimiento que han iniciado.

“Lo que nos motivó abrir el lavadero fue para ganar un dinero extra ya que somos amigos de muchos años, desde la escuela, además decidimos abrir el lavadero para charlar, pasar el rato y divertirnos”, cuenta Sandro.

Al comienzo, hace aproximadamente un mes, el lavadero se llenaba de vehículos. “Al inicio teníamos bastante flujo de vehículos, pero ahora bajó un poco ese flujo inicial, pero cada día aparecen clientes con tractores, camiones, implementos agrícolas, camionetas, motos y autos”, señala.

“Sandro me dijo para abrir un lavadero y yo le respondí que sí, que podemos probar, el alquiler era barato y empezamos hace un mes con cosas básicas, pero de a poco fuimos mejorando nuestro equipo, mejoramos productos de limpieza y nosotros mismo trabajamos en el lavado, no tenemos ayudantes”, aporta Arturo.

FUENTE: UH