Empezó vendiendo bocaditos y ahora tiene un restaurante.


Hace 12 años, Loren Vera viajó a Barcelona, España, para probar suerte.

La mujer de 37 años vendía bocaditos en Arroyos y Esteros (Cordillera), su ciudad natal, y su mayor sueño era ser chef. Con mucha tristeza dejó a su esposo e hijos y les prometió que los llevaría con ella. Un año después la familia se reencontró.

Vera trabajó como empleada doméstica y a la par estudió en una reconocida escuela de cocina de la zona. Fue perfeccionando su técnica, hasta que entró a un restaurante y la nombraron jefa de cocina, donde se lució por sus ricas comidas.

A pesar de que la compatriota estaba muy feliz con su trabajo, tenía otro sueño: abrir su propio restaurante, que luego lo llamó “Loren Gastrobar”. El local está ubicado en el centro mismo de Barcelona.

En plena pandemia, el 24 de septiembre comenzó con los preparativos y sus amigos, otros paraguayos, la ayudaron y le dieron un toque guaraní al lugar.


“Hay muchos paraguayos amigos, sanjosianos que se metieron de lleno en esto. Algunos pintaron la pared, otro puso el suelo, otro trabajó en la parte eléctrica y gracias a esa ayuda no gasté casi nada”, contó.

Las comidas típicas y las empanaditas caseras son las más solicitadas, también el chipa guasú, la sopa paraguaya pero, las veces que hace frío, el cocido, el mbejú y la chipa son campeones.

Vera contó que, antes de que abriera su negocio, unos médicos residentes de la zona siempre le pedían bocaditos y ella los preparaba en sus ratos libres. También hacía vorí vorí y eso se hizo conocer de boca en boca. Por ese motivo tiene una clientela formada que no solo disfruta de una buena comida, también de la música paraguaya.



Fuente: EXTRA