Una respuesta rápida y serena puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte


Ante un caso de atragantamiento, la rapidez y la calma son fundamentales para salvar una vida. Esta situación ocurre cuando un alimento u objeto bloquea las vías respiratorias e impide el paso del oxígeno hacia los pulmones. Reconocer las señales a tiempo y actuar correctamente puede evitar consecuencias graves.

Si la persona afectada puede toser con fuerza, hablar o respirar, es importante permitir que continúe tosiendo de manera natural. La tos es el mecanismo más eficaz para expulsar el objeto. En estos casos, no se debe golpear la espalda, ya que esto podría hacer que el cuerpo extraño se introduzca aún más en la vía respiratoria.

Cuando la persona no puede emitir sonidos, se lleva las manos al cuello, presenta dificultad severa para respirar o comienza a ponerse morada, se debe actuar de inmediato aplicando la Maniobra de Heimlich. Para realizarla, colócate detrás de la persona y rodéala con tus brazos a la altura de la cintura. Cierra un puño y colócalo justo encima del ombligo, sujetándolo con la otra mano. Aplica presiones firmes hacia adentro y hacia arriba hasta que el objeto sea expulsado o la persona pierda el conocimiento.

Si la persona se desmaya, es imprescindible llamar de inmediato al 911 o al 132, correspondiente a Bomberos, e iniciar maniobras de Reanimación Cardiopulmonar si se tienen los conocimientos necesarios. En el caso de los lactantes, la técnica es diferente y requiere golpes en la espalda y presiones en el pecho. Finalmente, la prevención sigue siendo clave: cortar los alimentos en trozos pequeños y mantener objetos diminutos fuera del alcance de los niños reduce significativamente el riesgo de atragantamiento.