Especialistas advierten que la mayoría de estos episodios está asociada a enfermedades cardíacas detectables y resaltan la importancia de los chequeos médicos, la práctica de RCP y el acceso a desfibriladores.


La creciente preocupación ciudadana por los recientes casos de muerte súbita y otras afecciones cardíacas llevó a especialistas a insistir en la importancia de la prevención y los controles médicos periódicos como herramientas fundamentales para reducir el riesgo de estos eventos. Los profesionales recuerdan que, aunque la muerte súbita ocurre de manera inesperada, en la mayoría de los casos está relacionada con enfermedades cardiovasculares que pueden ser diagnosticadas y tratadas oportunamente.

El cardiólogo explicó que la muerte súbita se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma efectiva debido a una arritmia grave, provocando la interrupción repentina de la circulación sanguínea. Si no se actúa de inmediato, el desenlace puede ser fatal en pocos minutos, por lo que la prevención y la respuesta rápida son determinantes.

Según detalló el especialista, en personas mayores de 35 años la causa más frecuente de muerte súbita es la enfermedad coronaria, estrechamente vinculada a factores de riesgo como la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sedentarismo, la diabetes y el colesterol elevado. En cambio, entre jóvenes y deportistas suelen predominar enfermedades cardíacas de origen genético o hereditario, muchas de las cuales pueden detectarse mediante estudios médicos preventivos.

Los profesionales también alertan sobre síntomas que nunca deben ser ignorados. Entre ellos se encuentran los desmayos sin causa aparente, el dolor o presión en el pecho, la dificultad para respirar y las palpitaciones irregulares, especialmente cuando aparecen durante o después de realizar actividad física. Ante cualquiera de estas manifestaciones, recomiendan acudir de inmediato a una consulta médica para una evaluación especializada.

Como parte de las medidas preventivas, los cardiólogos aconsejan someterse a controles clínicos antes de iniciar rutinas de ejercicio de alta intensidad y adoptar hábitos saludables, como mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regular y evitar el consumo de tabaco.

Finalmente, destacaron la necesidad de fortalecer la capacitación de la población en técnicas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y ampliar la disponibilidad de desfibriladores automáticos externos en espacios públicos, instituciones educativas, clubes deportivos y lugares de gran concurrencia, ya que estas herramientas pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte mientras llega la asistencia médica especializada.