Las proyecciones meteorológicas y el monitoreo de la entidad agraria señalan que, aunque existe una probabilidad de tormentas aisladas, estas no aportarían precipitación suficiente para revertir el déficit hídrico.
- 10/02/2026
- Por Edicion Prensa
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) emitió una alerta por ola de calor y sequía que podría impactar severamente la producción agrícola del país, incrementando el estrés hídrico de los cultivos y afectando rendimientos en zonas productivas clave.
El MAG advirtió sobre condiciones agroclimáticas adversas para los próximos días, caracterizadas por temperaturas máximas persistentes entre 34 °C y 40 °C, junto con alta evaporación y escasez de lluvias significativas, que aceleran el agotamiento de humedad en el suelo y generan estrés térmico en las plantas, especialmente durante etapas críticas de desarrollo como la floración y el llenado de granos.
Las proyecciones meteorológicas y el monitoreo de la entidad agraria señalan que, aunque existe una probabilidad de tormentas aisladas, estas no aportarían precipitación suficiente para revertir el déficit hídrico, con acumulados mínimos previstos que no alcanzan a recargar las reservas necesarias en suelos agrícolas. Esta combinación de calor intenso y déficit de humedad pone en riesgo el rendimiento de cultivos estivales, como maíz, soja y hortalizas, que dependen de condiciones más estables para completar su ciclo productivo.
Ante este escenario, el MAG instó a los productores a adoptar medidas de gestión de riesgo agronómico para mitigar los efectos del calor extremo. Entre las recomendaciones se encuentran monitorear constantemente la humedad del suelo y el estado fenológico de los cultivos, reprogramar siembras de zafriñas y rubros sensibles hasta que las condiciones mejoren, y evitar labores de campo en las horas de mayor radiación solar para proteger tanto a las plantas como a los operarios rurales.
Los especialistas subrayan que esta situación no es aislada, sino parte de una tendencia más amplia vinculada a variaciones climáticas que incrementan la frecuencia y la intensidad de olas de calor en la región, acompañado de periodos secos que presionan la productividad agrícola paraguaya. El déficit hídrico prolongado puede traducirse no solo en menores rendimientos, sino también en mayores costos de producción, ajustes en calendarios de siembra e incremento de inversiones en sistemas de riego y tecnologías de manejo climático.
Para pequeños y medianos productores, que dependen en gran medida de las lluvias naturales y carecen de infraestructura robusta de riego, estos fenómenos climáticos representan amenazas significativas para su viabilidad económica. En este contexto, la planificación anticipada y la asistencia técnica son herramientas esenciales para preservar la producción y, al mismo tiempo, proteger la seguridad alimentaria y la estabilidad del mercado interno ante escenarios cada vez más volátiles.
FUENTE: EL NACIONAL