La institución, dedicada a personas con discapacidad visual, conmemora su trayectoria formando alumnos, promoviendo la independencia y transformando vidas con educación e inclusión.


El barrio Ciudad Nueva vive días de emoción y orgullo. El Centro de Apoyo a la Inclusión Educativa de Personas con Discapacidad Visual Centro Virgen de Itacuá celebra 25 años de vida institucional, consolidándose como un verdadero faro de oportunidades para personas con discapacidad visual.

Lo que comenzó con esfuerzo, en espacios prestados y condiciones limitadas, hoy es una institución sólida con sede propia y bajo la órbita del Ministerio de Educación y Ciencias. Detrás de este crecimiento hay una misión clara: brindar herramientas para que cada alumno pueda desarrollarse plenamente e integrarse a la sociedad.

La directora, Mgtr. Elsa Ávalos, recordó los inicios marcados por la vocación de servicio. “La idea siempre fue habilitar y rehabilitar a las personas, darles independencia y oportunidades reales”, expresó.

Actualmente, el centro atiende a 62 alumnos provenientes de distintos puntos del departamento, como Carlos Antonio López y Coronel Bogado, reflejando su impacto regional. La atención es personalizada y se adapta a cada caso, con estudiantes que asisten en turnos complementarios al sistema educativo tradicional.

Más que educación: inclusión real

El trabajo del centro no se limita a la enseñanza. Con un equipo de cinco docentes, también se brinda contención integral, incluyendo alimentación para quienes pasan toda la jornada en el lugar.

Sin embargo, los desafíos siguen vigentes. La falta de materiales en sistema braille obliga a los docentes a crear sus propios recursos. Por ello, desde la institución apelan a la solidaridad de la ciudadanía con donaciones de:

                •             Cartulinas, cartón duro y materiales de dibujo

                •             Crayolas, pinceles y recursos didácticos

                •             Alimentos no perecederos

                •             Ropa y calzados

Este apoyo resulta clave, especialmente para el área de atención temprana, donde reciben a niños desde los 6 meses.

 Historias que inspiran

Uno de los mayores logros del centro se refleja en sus egresados. Muchos ya accedieron a cargos públicos mediante concursos y hoy están plenamente insertos en el ámbito laboral. Incluso organizaciones como Asociación Paraguaya por la Inclusión están lideradas por exalumnos, demostrando el impacto transformador del proyecto.

Con 25 años de historia, el Centro “Virgen de Itacuá” no solo celebra su trayectoria, sino que reafirma su compromiso con el futuro, bajo un mensaje claro: cambiar la mirada para construir una sociedad más inclusiva.